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sábado, 30 de abril de 2016

SANTOS DEL 2 AL 8 MAYO 2016

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

SANTOS DEL 2 AL 8 MAYO 2016

VI  SEMANA  DE  PASCUA

SANTOS DE LA SEMANA

LUNES, 2


SAN ATANASIO
Obispo y doctor de la Iglesia
Nació en Alejandría de Egipto el año 295, de padres cristianos. Fue colaborador y sucesor, el año 328, del obispo de Alejandría san Alejandro, a quien había acompañado como diácono al Concilio de Nicea. Durante los cuarenta y cinco años de su episcopado, defendió valerosamente la recta fe católica proclamada en Nicea y, en particular, la divinidad de Jesucristo contra los arrianos, lo que le acarreó incontables sufrimientos, entre ellos, cinco destierros decretados por los emperadores. Escribió excelentes obras apologéticas y expositivas de la fe; mención especial merece su Vida de San Antonio, en la que narra la vida del santo Abad y que luego sirvió de modelo a las hagiografías. Difundió incluso en Occidente el ideal monástico. Murió en su sede de Alejandría el año 373.

ORACIÓN 
Dios todopoderoso y eterno, que hiciste de tu obispo san Atanasio un preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos, en tu bondad, que, fortalecidos con su doctrina y protección, te conozcamos y te amemos cada vez más plenamente. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MARTES, 3


Santos Felipe y Santiago, apóstoles

Felipe, natural de Betsaida, en Galilea, fue primero discípulo de Juan Bautista, y siguió a Jesús cuando éste le dijo «Sígueme», después de lo cual fue a decirle entusiasmado a Natanael: «Hemos encontrado a aquel de quien hablaban Moisés y los profetas, Jesús de Nazaret». Los evangelios lo mencionan en algunos pasajes y la tradición lo recuerda como evangelizador en Asia Menor. Santiago, apellidado «el Menor», pariente de la Virgen María y del Señor, hijo de Alfeo, fue obispo de la primera comunidad judeo-cristiana de Jerusalén; escribió la carta canónica que lleva su nombre; es el apóstol con quien Pablo convertido toma contacto, y a quien el Concilio de Jerusalén concede un papel importante en momentos cruciales del desarrollo de la evangelización. Recibió la palma del martirio en Jerusalén el año 62.

ORACIÓN
Señor, Dios nuestro, que nos alegras todos los años con la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago, concédenos, por su intercesión, participar en la muerte y resurrección de tu Hijo, para que merezcamos llegar a contemplar en el cielo el esplendor de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MIÉRCOLES, 4


San José María Rubio y Peralta

Nació en Dalías (Almería) en 1864, de familia numerosa y campesina. Estudió en los seminarios de Almería, Granada y Madrid, donde fue ordenado de sacerdote en 1887. Ejerció diferentes ministerios en la diócesis madrileña, en la que pronto adquirió fama de santidad. En 1906 entró en la Compañía de Jesús, que le encomendó diversos apostolados en Granada, Sevilla y Manresa (Barcelona), hasta su regreso en 1917 a Madrid, campo ya definitivo de su apostolado. Su actividad apostólica fue extraordinaria: pasaba muchas horas en el confesonario atendiendo a multitud de penitentes, predicó muchos ejercicios espirituales, en sus sermones y en su porte irradiaba bondad, organizó y dirigió obras e instituciones de vida cristiana, desarrolló una gran actividad social en barrios pobres, gozó de dones místicos extraordinarios. Murió en Aranjuez (Madrid) el 2 de mayo de 1929. Juan Pablo II lo canonizó el 4 de mayo del 2003, y su memoria litúrgica se celebra el 4 de mayo.

ORACIÓN
Padre de las misericordias, que hiciste al bienaventurado sacerdote José María Rubio ministro de la reconciliación y padre de los pobres, concédenos que, llenos del mismo espíritu, socorramos a los abandonados y manifestemos a todos tu caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

JUEVES, 5


San Frasncisco Laval

Nació el 30 de abril de 1623 en Montigny-sur-Avre, Francia. Hijo de Hugues de Laval-Montigny, Señor de Montigny, y de Michelle de Péricard. Siendo Francisco descendiente de la nobleza francesa ya que ambos padres pertenecían a la alta nobleza emparentada con el rey y la corte. Su padre fue descendiente del Barón de Montmorency.
Durante su adolescencia, Francisco de Laval asistió al colegio jesuita de La Flèche, recientemente instaurado por el rey Enrique IV de Francia. Laval fue ordenado como sacerdote el primero de mayo de 1647.
El 8 de diciembre de 1658, recibió el nombramiento de Vicario Apostólico de la Nueva Francia siendo consagrado como Obispo titular de Petra en la abadía de Saint-Germain-des-Prés en París, arribando a Quebec el 16 de junio de 1659. En el tiempo de Laval, el actual Quebec llevaba el nombre topónimo de Canadá constituyendo una región de la Nueva Francia. Fundó la comunidad clerical del Seminario de Quebec el 26 de marzo de 1663 sentando los fundamentos del Gran Seminario de Quebec.
El Seminario de Quebec es una comunidad de sacerdotes diocesanos fundada por Francisco de Laval, fue la primera institución en formar escritores, pensadores, líderes políticos y religiosos muchos de los cuales lucharían por los derechos del país después de la conquista inglesa. Después de 1760, las parroquias seguían todavía en pie, agrupadas alrededor de su pastor, como había enseñado el obispo de Quebec.
Laval recorría su vasta diócesis en canoa, a pie o en raquetas para nieve, abarcando desde las riberas del río San Lorenzo y Acadia y hasta Luisiana. Visitando a la gente en sus hogares y prestando particular atención a la protección de los Pueblos Aborígenes.
Francisco de Laval murió en Quebec el 6 de mayo de 1708, y fue inhumado en la basílica Notre-Dame de Quebec.
En 1980 Francisco de Laval fue beatificado por el Papa Juan Pablo II.
Venerable desde 1960, y beatificado en 1980, «fue en Canadá lo que San Agustín en Bretaña, San Bonifacio en Germania, o Cirilo y Metodio en los pueblos eslavos» (AAS 73,1981, 256)

El papa Francisco, por un decreto de «canonización equivalente», lo inscribió el 3 de Abril del 2014 en el catálogo de santos y extendió su culto a la Iglesia universal.

ORACION
Señor, Dios nuestro, has escogido a Francisco de Laval, Para anunciar la Buena Nueva de la salvación en tierra de América. Danos, por su intercesión, la fuerza en la fe y, con su ejemplo, un corazón ardiente por el servicio al prójimo.  Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

VIERNES, 6


Santo Domingo Savio

Fue un joven discípulo de san Juan Bosco que, desde la infancia, gozó de un ánimo dulce y alegre, y recorrió expeditamente el camino de la perfección cristiana, llegando a la santidad cuando todavía era un adolescente. Nació en Riva de Chieri (Turín, Italia) el 2 de abril de 1842; su padre era herrero y su madre costurera. Fue un niño superdotado y desde pequeño hizo proyectos dignos de un cristiano maduro. Al hacer la primera comunión, se propuso "antes morir que pecar". A los doce años, su padre lo presentó a Don Bosco, que quedó prendado de sus cualidades naturales y espirituales. Bajo la guía del Santo, alcanzó una madurez humana y cristiana precoz. Sus grandes devociones fueron Jesús Sacramentado, la Inmaculada Concepción de María, el Papa. Tenía una salud frágil y era de natural vivo y sensible, y tuvo que superarse y afrontar no pocas dificultades. La enfermedad lo obligó a dejar el Oratorio de Turín y trasladarse Mondonio, donde murió el 9 de marzo de 1857.

ORACIÓN
Oh Dios, fuente de todo bien, que en santo Domingo Savio ofreces a los adolescentes un ejemplo admirable de caridad y de pureza: concédenos también a nosotros crecer como hijos en la alegría y en el amor hasta la plena estatura de Cristo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SÁBADO,


San Agustín Roscelli

Nació en Bargone (Génova, Italia) el año 1818 en el seno de una familia humilde y muy cristiana. Desde niño colaboró con sus padres en tareas de labranza y de pastoreo. Afrontando grandes dificultades económicas estudió en el seminario de Génova y recibió la ordenación sacerdotal en 1846. Ejerció el sagrado ministerio en diferentes destinos, edificando con su ejemplo, su entrega al servicio de los fieles, su asiduidad al confesonario. Colaboró en la "Obra de los pequeños artesanos", fue director espiritual de numerosos monasterios, atendió a los encarcelados y a los condenados a la pena capital, fue capellán de un orfanato provincial, trabajó en la atención de las madres solteras. Entre sus colaboradoras en las escuelas-taller se fue desarrollando el deseo de consagrarse a Dios, lo que le llevó a fundar la congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción para la formación de las jóvenes. Falleció el 7 de mayo de 1902 en Génova. Fue canonizado por Juan Pablo II el año 2001.

ORACIÓN
Dios nuestro, que has puesto a los santos como ejemplo y ayuda para facilitar a los débiles el camino de la salvación, al celebrar la fiesta de san Agustín Roscelli, concédenos bondadosamente que, siguiendo sus pasos, caminemos hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DOMINGO  8


Solemnidad de la Ascensión del Señor

Después de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. Les prometió que serían bautizados en el Espíritu Santo: «Recibiréis –les dijo– la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra». Y entre las muchas instrucciones que les fue dando, San Mateo recuerda que les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Por último, a los cuarenta días de su resurrección, el Señor Jesús llevó a sus discípulos fuera de Jerusalén, a la cima del Monte de los Olivos, cerca de Betania, y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos, fue elevado al cielo, una nube lo ocultó a sus ojos, y se sentó a la diestra de Dios.
Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras Jesús se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Éste que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo». Entonces se volvieron con gran gozo a Jerusalén y perseveraban todos constantes en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de María, la madre de Jesús.

ORACIÓN
Llena, Señor, nuestro corazón de gratitud y de alegría por la gloriosa ascensión de tu Hijo, ya que su triunfo es también nuestra victoria, pues a donde llegó Él, nuestra cabeza, tenemos la esperanza cierta de llegar nosotros, que somos su cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Confeccionado por Franja y Alen-Perkins

Evangelio de hoy Sábado V de Pascua 30-04-2016

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Evangelio de hoy
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Día litúrgico: Sábado V de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 15,18-21): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado».

Comentario por el
Rev. D. Ferran JARABO i Carbonell
(Agullana, Girona, España)

«Todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado»

Hoy, el Evangelio contrapone el mundo con los seguidores de Cristo. El mundo representa todo aquello de pecado que encontramos en nuestra vida. Una de las características del seguidor de Jesús es, pues, la lucha contra el mal y el pecado que se encuentra en el interior de cada hombre y en el mundo. Por esto, Jesús resucitado es luz, luz que ilumina las tinieblas del mundo. Karol Wojtyla nos exhortaba a «que esta luz nos haga fuertes y capaces de aceptar y amar la entera Verdad de Cristo, de amarla más cuanto más la contradice el mundo».

Ni el cristiano, ni la Iglesia pueden seguir las modas o los criterios del mundo. El criterio único, definitivo e ineludible es Cristo. No es Jesús quien se ha de adaptar al mundo en el que vivimos; somos nosotros quienes hemos de transformar nuestras vidas en Jesús. «Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre». Esto nos ha de hacer pensar. Cuando nuestra sociedad secularizada pide ciertos cambios o licencias a los cristianos y a la Iglesia, simplemente nos está pidiendo que nos alejemos de Dios. El cristiano tiene que mantenerse fiel a Cristo y a su mensaje. Dice san Ireneo: «Dios no tiene necesidad de nada; pero el hombre tiene necesidad de estar en comunión con Dios. Y la gloria del hombre está en perseverar y mantenerse en el servicio de Dios».

Esta fidelidad puede traer muchas veces la persecución: «Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15,20). No hemos de tener miedo de la persecución; más bien hemos de temer no buscar con suficiente deseo cumplir la voluntad del Señor. ¡Seamos valientes y proclamemos sin miedo a Cristo resucitado, luz y alegría de los cristianos! ¡Dejemos que el Espíritu Santo nos transforme para ser capaces de comunicar esto al mundo!

miércoles, 27 de abril de 2016

Evangelio de hoy La Virgen de Montserrat, 27-04-2017 Monasterio

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Evangelio de hoy
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Día litúrgico: 27 de Abril: La Virgen de Montserrat, patrona principal de Cataluña

Texto del Evangelio (Lc 1,39-47): En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!». Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador».

 

P. Abad Dom Josep Mª SOLER OSB Ab
ad de Montserrat
(Barcelona, España)
«Se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel»
Hoy, en la solemnidad de Nuestra Señora de Montserrat, la liturgia proclama el Evangelio de la Visitación. María no se encierra en sí misma ni en el Misterio del que es depositaria por obra de Dios. Lo vive a fondo, como nadie, pero por eso precisamente va a ayudar, a servir, y no sólo a contemplar el don que Dios ha otorgado a su parienta. En la Visitación, María es portadora de la salvación mesiánica. Es, a la vez, portadora y sierva. Y su presencia trae a Cristo que da el Espíritu y, por lo tanto, el gozo y la alabanza.

«En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa» (Lc 1,39). Los peregrinos que suben a nuestra montaña de Montserrat vienen a visitar a Santa María. Traen con ellos los gozos y esperanzas, las penas y angustias, los anhelos y alegrías de su vida, de su familia, de la parroquia o de la comunidad donde viven su fe. La peregrinación es como una metáfora de la vida. Salimos de casa, hacemos camino —a menudo con esfuerzo y abnegación—, pero andamos con alegría y decisión porque sabemos que al final hay Alguien que nos espera.

Y, a pesar de todo, al llegar a Montserrat, ante la viva imagen venerable de Santa María, el peregrino advierte que en realidad es la Virgen María quien lo visita a él. María nos sale al encuentro en lo más profundo de nuestro corazón. Viene “decididamente” a visitarnos para traernos a su Hijo Jesucristo, para anunciarnos la Buena Nueva de que Dios nos ha amado tanto, que nos ha dado a su Hijo para rescatarnos del pecado y de la muerte. María nos trae a Cristo y nos dice «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Nosotros hemos de ser, también, “visitación” para cuantos hallamos en el camino de la vida.






INTRODUCCIÓN

A la Virgen, Madre de Jesús, la aclamamos con muchas advocaciones, lo acepta porque sabe que de esta manera se hace más próxima a nosotros.

Hoy la vemos donde el Señor ha colocado su "palacio", en una esbelta montaña tan admirada y venerada por todos los catalanes y por todo el mundo, que llamamos: "La montaña de la Virgen de Montserrat".

Imaginémonos que hoy, que hace un buen sol, hemos cogido el coche, y, al llegar a Montserrat, hemos asistido a la misa pontifical, celebrada por el padre abad, y que hemos escuchado atentos la homilía, que comentaba el evangelio, y ha subrayado tres aspectos:

La venida de Jesús nos produce una gran alegría. Como dijo Isabel: Cuando oyó el saludo de María, el niño empezó a dar saltos en su seno (Lc 1,41).

La humildad de María, cuando fue a ayudar a su prima Isabel: Pero, ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? (Lc 1,43).

La fe de María: ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá (Lc 1,45).

Hemos escuchado a la escolanía, que nos ha deleitado con sus cantos, y hemos participado en la celebración, tan esmerada y perfecta, de los monjes.

Dejamos el templo y vamos al camarín, allí, en silencio, miramos la imagen de la Virgen y repasamos la historia de la devoción del pueblo catalán.

LA IMAGEN DE LA VIRGEN MARÍA

La profecía de santa Isabel cuando dice a María, que será bendita entre todas las mujeres, se cumple en esta maravillosa imagen de la Virgen de Montserrat. Son incontables las personas que han subido a Montserrat para venerarla y besarla.

DESCRIPCIÓN DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN

La imagen original de la Virgen de Montserrat, bellísimo ejemplar del arte románico de finales del siglo XII, o comienzo del XIII, es tallada en madera. En la mano derecha sostiene una bola; con su mano izquierda sostiene suavemente la espalda del Niño Jesús, que está sentado en su regazo materno, y coronado como la Virgen. Con la mano derecha el Niño está en actitud de bendecir; con la izquierda sostiene una piña. La imagen sentada, mide unos noventa y cinco centímetros de altura. Es esbelta de cuerpo, según el estilo de la época, lo cual le confiere un aire de honor y de espiritualidad que encanta.

La Virgen de Montserrat y el Niño son negros de rostro. Este color no proviene de la madera, que no es negra, ni de la pintura primitiva. El motivo hay que buscarlo, principalmente, en el humo de los innumerables cirios que noche y día se quemaban en el altar de nuestra Señora, en la antigua y reducida iglesia.

La imagen de la Virgen de Montserrat es una imagen muy nuestra, de la madera de nuestros árboles; del estilo románico, tan arraigado a nuestra historia, con una piña, fruto típicamente mediterráneo, con su fisonomía serena nos invita a ser un pueblo pacífico, acogedor y dialogante.

LOS SANTOS QUE HAN SUBIDO A MONTSERRAT

Verdaguer decía de la Señora Morena:

Los santos de nuestra tierra

Pasan por vuestra sierra

Cuando al cielo suben.

Nombramos aquí, algunos santos que subieron a Montserrat para venerar esta devota imagen y pedirle su bendición, ayuda y protección: Ignacio de Loyola; Luis Gonzaga, 1582; Francisco de Borja, 1533; Juan de Mata, 1289; Pedro Nolasco; José de Calasanz Pedro Claver; Antonio Mª. Claret; Enrique de Ossó; el beato Ramón Llull, San Josemaría y otros.


Monasterio de Monserrat

Una anécdota

San Salvador de Horta subía a la montaña con frecuencia y de incógnito, pero, hacia el año 1540, los enfermos que lo seguían de todas partes, lo descubrieron en Montserrat. La noticia se divulgó pronto, y los hospitales se quedaron sin enfermos porque se fueron también a Montserrat. Nunca había habido tantos visitantes enfermos en nuestro monasterio. Al salir a la plaza del santuario, la pobre gente se abalanzó al santo, y le pedían a gritos la salud. Salvador de Horta impuso silencio y los dijo graciosamente: ¿Tenéis tan cerca de vosotros el abundante manantial de todas las gracias, y venís a mí, que no soy más que una pizca de esta fuente? ¡Haremos una cosa! Primero os iréis a confesar; después yo vendré con vosotros y todos juntos rogaremos a la Virgen por vuestra curación Se aseguraba que no ocurría ningún milagro en Montserrat, pero todos los enfermos que se encomendaban a la Moreneta quedaban curados.

LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA VISITA MONTSERRAT, COMO TAMBIÉN LAS AUTORIDADES CIVILES

Han sido innumerables los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas que han subido a Montserrat. Hay que destacar la visita del papa Juan Pablo II, cuando vino a España, el año 1982. También reyes y gobernantes hay subido a Montserrat.

Personalmente, soy un gran devoto de la Virgen de Montserrat. Después de mi ordenación sacerdotal, subí, con mucha devoción, para celebrar una de mis primeras misas, en el camarín de la Virgen. Siempre que he tenido alguna dificultad, personal o de la parroquia, he subido a Montserrat a pedir ayuda a la Madre, y muchas veces he vuelto para darle las gracias. Mi vida sacerdotal está unida a Montserrat.

EL PUEBLO CATALÁN QUIERE MUCHO A SU VIRGEN DE MONTSERRAT

El año 1881, el papa León XIII declaró a la Virgen de Montserrat patrona principal de las diócesis de Cataluña, al acabarse la celebración del milenario del supuesto encuentro de la imagen, decía: catalanes, en la montaña de Montserrat tenéis a vuestra Madre.

Incontables son las peregrinaciones que se han hecho, y se hacen, a la montaña de Montserrat para venerar la Virgen Moreneta. Porque, como nos dice el papa León XIII, tenemos a nuestra madre y sabemos que, tal y como está escrito en el Libro Rojo de Montserrat, encontraremos consuelo y alegría. Los que están tristes y afligidos por cualquier razón, esta Madre de consuelo los confortará y les dará alegría.

Además de las peregrinaciones y personas que particularmente suben a Montserrat, tenemos que contar los turistas, puesto que todas las agencias de Cataluña, en su ruta, esta Montserrat. Aunque muchos van sólo por turismo, no por eso dejan de visitar a la Virgen, y ella, sin duda, los bendice.

Terminemos con la plegaria del gran obispo de Vic Torres y Bages:

Señor, Vos que has querido que vuestra Madre tuviera un trono en la montaña de Montserrat, haz que el pueblo catalán, bajo su guía, se encamine hacia la gloria del cielo.


domingo, 24 de abril de 2016

Evangelio de hoy, 25 de Abril 2016: San Marcos, evangelista

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Día litúrgico:
25 de Abril: San Marcos, evangelista

Texto del Evangelio (Mc 16,15-20): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Comentario por
Mons. Agustí CORTÉS i Soriano
 +Obispo de Sant Feliu de Llobregat
(Barcelona, España)

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación»


Hoy habría mucho que hablar sobre la cuestión de por qué no resuena con fuerza y convicción la palabra del Evangelio, por qué guardamos los cristianos un silencio sospechoso acerca de lo que creemos, a pesar de la llamada a la “nueva evangelización”. Cada uno hará su propio análisis y apuntará su particular interpretación.

Pero en la fiesta de san Marcos, escuchando el Evangelio y mirando al evangelizador, no podemos sino proclamar con seguridad y agradecimiento dónde está la fuente y en qué consiste la fuerza de nuestra palabra.

El evangelizador no habla porque así se lo recomienda un estudio sociológico del momento, ni porque se lo dicte la “prudencia” política, ni porque “le nace decir lo que piensa”. Sin más, se le ha impuesto una presencia y un mandato, desde fuera, sin coacción, pero con la autoridad de quien es digno de todo crédito: «Ve al mundo entero y proclama el Evangelio a toda la creación» (cf. Mc 16,15). Es decir, que evangelizamos por obediencia, bien que gozosa y confiadamente.

Nuestra palabra, por otra parte, no se presenta como una más en el mercado de las ideas o de las opiniones, sino que tiene todo el peso de los mensajes fuertes y definitivos. De su aceptación o rechazo dependen la vida o la muerte; y su verdad, su capacidad de convicción, viene por la vía testimonial, es decir, aparece acreditada por signos de poder en favor de los necesitados. Por eso es, propiamente, una “proclamación”, una declaración pública, feliz, entusiasmada, de un hecho decisivo y salvador.

¿Por qué, pues, nuestro silencio? ¿Miedo, timidez? Decía san Justino que «aquellos ignorantes e incapaces de elocuencia, persuadieron por la virtud a todo el género humano». El signo o milagro de la virtud es nuestra elocuencia. Dejemos al menos que el Señor en medio de nosotros y con nosotros realice su obra: estaba «colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban» (Mc 16,20).

Evangelio de hoy Domingo V (C) de Pascua 24-04-2016

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Día litúrgico: Domingo V (C) de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 13,31-33a.34-35): Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en Él. Si Dios es glorificado en Él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
»Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros».

Comentario del
Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala
(Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España)

«Que os améis unos a otros»

Hoy, Jesús nos invita a amarnos los unos a los otros. También en este mundo complejo que nos toca vivir, complejo en el bien y en el mal que se mezcla y amalgama. Frecuentemente tenemos la tentación de mirarlo como una fatalidad, una mala noticia y, en cambio, los cristianos somos los encargados de aportar, en un mundo violento e injusto, la Buena Nueva de Jesucristo.

En efecto, Jesús nos dice que «os améis unos a otros como yo os he amado» (Jn 13,34). Y una buena manera de amarnos, un modo de poner en práctica la Palabra de Dios es anunciar, a toda hora, en todo lugar, la Buena Nueva, el Evangelio que no es otro que Jesucristo mismo.

«Llevamos este tesoro en recipientes de barro» (2Cor 4,7). ¿Cuál es este tesoro? El de la Palabra, el de Dios mismo, y nosotros somos los recipientes de barro. Pero este tesoro es una preciosidad que no podemos guardar para nosotros mismos, sino que lo hemos de difundir: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes (...) enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,19-20). De hecho, Juan Pablo II escribió: «quien ha encontrado verdaderamente a Cristo no puede tenerlo sólo para sí, debe anunciarlo».

Con esta confianza, anunciamos el Evangelio; hagámoslo con todos los medios disponibles y en todos los lugares posibles: de palabra, de obra y de pensamiento, por el periódico, por Internet, en el trabajo y con los amigos... «Que vuestro buen trato sea conocido de todos los hombres. El Señor está cerca» (Flp 4,5).

Por tanto, y como nos recalca el Papa Juan Pablo II, hay que utilizar las nuevas tecnologías, sin miramientos, sin vergüenzas, para dar a conocer las Buenas Nuevas de la Iglesia hoy, sin olvidar que sólo siendo gente de buen trato, sólo cambiando nuestro corazón, conseguiremos que también cambie nuestro mundo.

sábado, 23 de abril de 2016

Evangelio de hoy, Sábado IV de Pascua, 23-04-2016

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Día litúrgico: Sábado IV de Pascua
Santoral 23 de Abril: San Jorge, mártir

Texto del Evangelio (Jn 14,7-14): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
»Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

«Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí»
P. Jacques PHILIPPE
(Cordes sur Ciel, Francia)

Hoy, estamos invitados a reconocer en Jesús al Padre que se nos revela. Felipe expresa una intuición muy justa: «Muéstranos al Padre y nos basta» (Jn 14,8). Ver al Padre es descubrir a Dios como origen, como vida que brota, como generosidad, como don que constantemente renueva cada cosa. ¿Qué más necesitamos? Procedemos de Dios, y cada hombre, aunque no sea consciente, lleva el profundo deseo de volver a Dios, de reencontrar la casa paterna y permanecer allí para siempre. Allí se encuentran todos los bienes que podamos desear: la vida, la luz, el amor, la paz… San Ignacio de Antioquía, que fue mártir al principio del siglo segundo, decía: «Hay en mí un agua viva que murmura y dice dentro de mí: ‘¡Ven al Padre!’».

Jesús nos hace entrever la tan profunda intimidad recíproca que existe entre Él y el Padre. «Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí» (Jn 14,11). Lo que Jesús dice y hace encuentra su fuente en el Padre, y el Padre se expresa plenamente en Jesús. Todo lo que el Padre desea decirnos se encuentra en las palabras y los actos del Hijo. Todo lo que Él quiere cumplir a favor nuestro lo cumple por su Hijo. Creer en el Hijo nos permite tener «acceso al Padre» (Ef 2,18).

La fe humilde y fiel en Jesús, la elección de seguirle y obedecerle día tras día, nos pone en contacto misterioso pero real con el mismo misterio de Dios, y nos hace beneficiarios de todas las riquezas de su benevolencia y misericordia. Esta fe permite al Padre llevar adelante, a través de nosotros, la obra de la gracia que empezó en su Hijo: «El que crea en mí, hará él también las obras que yo hago» (Jn 14,12).

«Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré»
Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu
(Rubí, Barcelona, España)

Hoy, cuarto Sábado de Pascua, la Iglesia nos invita a considerar la importancia que tiene, para un cristiano, conocer cada vez más a Cristo. ¿Con qué herramientas contamos para hacerlo? Con diversas y, todas ellas, fundamentales: la lectura atenta y meditada del Evangelio; nuestra respuesta personal en la oración, esforzándonos para que sea un verdadero diálogo de amor, no un mero monólogo introspectivo, y el afán renovado diariamente por descubrir a Cristo en nuestro prójimo más inmediato: un familiar, un amigo, un vecino que quizá necesita de nuestra atención, de nuestro consejo, de nuestra amistad.

«Señor, muéstranos al Padre», pide Felipe (Jn 14,8). Una buena petición para que la repitamos durante todo este sábado. —Señor, muéstrame tu rostro. Y podemos preguntarnos: ¿cómo es mi comportamiento? Los otros, ¿pueden ver en mí el reflejo de Cristo? ¿En qué cosa pequeña podría luchar hoy? A los cristianos nos es necesario descubrir lo que hay de divino en nuestra tarea diaria, la huella de Dios en lo que nos rodea. En el trabajo, en nuestra vida de relación con los otros. Y también si estamos enfermos: la falta de salud es un buen momento para identificarnos con Cristo que sufre. Como dijo santa Teresa de Jesús, «si no nos determinamos a tragar de una vez la muerte y la falta de salud, nunca haremos nada».

El Señor en el Evangelio nos asegura: «Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré» (Jn 14,13). —Dios es mi Padre, que vela por mí como un Padre amoroso: no quiere para mí nada malo. Todo lo que pasa —todo lo que me pasa— es en bien de mi santificación. Aunque, con los ojos humanos, no lo entendamos. Aunque no lo entendamos nunca. Aquello —lo que sea— Dios lo permite. Fiémonos de Él de la misma manera que se fió María.


miércoles, 20 de abril de 2016

SANTOS DEL 25 DE ABRIL AL 1 MAYO 2016

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

Interior de la Iglesia de Santa Cristina de la Ramallosa

SANTOS DEL 25 DE ABRIL AL 1 MAYO 2016

V  SEMANA  DE  PASCUA

SANTOS DE LA SEMANA


LUNES, 25
SAN MARCOS, evangelista
Junto con su primo Bernabé, fue compañero de san Pablo en la comunidad de Antioquía y en los comienzos de su predicación apostólica en Chipre. Más tarde fue compañero y colaborador de san Pedro durante su permanencia en Roma hasta su muerte; el Apóstol, en su carta primera, lo llama «hijo mío». La tradición considera que Marcos recogió en su Evangelio las catequesis de Pedro a los romanos, y que fue «discípulo e intérprete de Pedro, aunque no hubiera escuchado ni seguido al Señor». Cuando san Pablo estaba prisionero en Roma, le pidió a Timoteo, que se encontraba en Éfeso, que le llevara a Marcos «porque le era muy útil para el ministerio». Según la tradición, Marcos evangelizó en Alejandría de Egipto, fundó aquella Iglesia y sufrió el martirio en tiempo del emperador Trajano.
ORACIÓN
Señor, Dios nuestro, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con el ministerio de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos siempre fielmente las huellas de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

MARTES, 26


San Isidoro de Sevilla, obispo y doctor
El último de los Santos Padres latinos de la Iglesia. Nació hacia el año 560, y era oriundo, como sus santos hermanos Leandro, Fulgencio y Florentina, de Cartagena (España). Educado por su hermano san Leandro, arzobispo hispalense, le sucedió en la sede sevillana, donde desarrolló su extraordinaria labor pastoral y literaria, procurando la maduración cultural y moral del clero, fundando un colegio, prototipo de los futuros seminarios. Su sabiduría iba unida a una gran humildad y caridad. Compuso libros llenos de erudición, entre los que hay que destacar el de las Etimologías, organizó bibliotecas, convocó y presidió varios concilios, entre ellos el IV de Toledo del 633, ordenó la liturgia hispano-visigoda, dio cánones sabios para renovar la vida de los religiosos y de los fieles. Después de 40 años de episcopado, murió el 4 de abril del 636. El año 1063 fue trasladado su cuerpo a León, donde hoy recibe culto en la iglesia de su nombre.
ORACIÓN
Señor, Dios todopoderoso, tú elegiste a san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, para que fuese testimonio y fuente del humano saber; concédenos, por su intercesión, una búsqueda atenta y una aceptación generosa de tu eterna verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MIÉRCOLES, 27


Ntra. Sra. de Monserrat
La Virgen de Montserrat fue declarada santa 
patrona de Cataluña por el papa León XIII.
Aunque la devoción a la Virgen Santísima en Montserrat sea, con toda verosimilitud, bastante más antigua, consta, por lo menos, históricamente que en el siglo IX existía en la montaña una ermita dedicada a Santa María. El conde Wifredo el Velloso la cede, junto con otras tres ermitas de Montserrat, al monasterio benedictino de Santa María de Ripoll. Será el abad Oliva, quien siglo y medio después, estableciendo una pequeña comunidad monástica junto a la ermita de Santa María, dará a la devoción el impulso que la habrá de llevar a la gran expansión futura.
HISTORIA:
No se conoce el origen de la estatua. La leyenda dice que san Lucas la labró con los instrumentos del taller de san José, teniendo como modelo a la misma Madre de Jesús, y que san Pedro la trasladó a Barcelona.
Escondida por los cristianos, ante la invasión de los moros, en una cueva de la montaña de Montserrat, fue milagrosamente hallada en los primeros tiempos de la Reconquista y también maravillosamente dio origen a la iglesia y monasterio que se erigieron para cobijarla.
Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino.

ORACION
Oh Madre Santa, Corazón de amor, Corazón de misericordia, que siempre nos escucha y consuela, atiende a nuestras súplicas. Como hijos tuyos, imploramos tu intercesión ante tu Hijo Jesús.
Recibe con comprensión y compasión las peticiones que hoy te presentamos, especialmente.
¡Qué consuelo saber que tu Corazón está siempre abierto para quienes recurren a ti! Confiamos a tu tierno cuidado e intercesión a nuestros seres queridos y a todos los que se sienten enfermos, solos o heridos. Ayúdanos, Santa Madre, a llevar nuestras cargas en esta vida hasta que lleguemos a participar de la gloria eterna y la paz con Dios. Amén.

JUEVES, 28


San Pedro Chanel
Nació en Cuet (Francia) el año 1803. A los 21 años entró en el seminario de Bourg y, ordenado de sacerdote en 1827, ejerció durante algunos años el ministerio pastoral en su tierra. Acuciado por su deseo de marchar a misiones, en 1831 ingresó en la Compañía de María (Padres Maristas) y en 1837 se marchó a Oceanía occidental (Polinesia) como misionero y llegó a la isla de Futuna, cercana a Tahití. En medio de dificultades de toda clase, consiguió convertir a bastantes paganos, entre ellos el hijo del jefe de la tribu de los Alo, una de las dos tribus de la isla, lo que le granjeó su odio y el de su influyente familia. El 28 de abril de 1841 lo visitó un grupo de hombres, lo obligaron a salir de su cabaña, le propinaron una gran paliza a garrotazos y un cuñado del hijo del jefe le partió la cabeza con un hacha. Era el primer mártir de Oceanía y de los Maristas. Una vez más su sangre fue semilla de cristianos, pues poco después la población acabó convirtiéndose.

ORACIÓN
Señor, tú que has concedido la palma del martirio a san Pedro Chanel cuando trabajaba por extender tu Iglesia, concédenos a nosotros que, en medio de las alegrías pascuales, celebremos de tal modo el misterio de Cristo, muerto y resucitado, que seamos verdaderamente testigos de una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

* * * *   EL  MISMO  DÍA   * * *


San Luis María Griñón de Montfort
Nació en Montfort (Bretaña, Francia) el año 1673. Estudió en Rennes y París y, ordenado de sacerdote en 1700, recorrió las regiones del oeste francés como misionero apostólico, dando misiones populares y anunciando el misterio de la Sabiduría eterna, Cristo encarnado y crucificado, y enseñando el camino de santidad "a Jesús por María" (la esclavitud mariana). Cultivó una intensa devoción a la Virgen María y fundó tres congregaciones religiosas: la Compañía de María (instituto masculino), los Hermanos de la Instrucción cristiana de San Gabriel y las Hijas de la Sabiduría. Dejó muchos escritos, principalmente sobre espiritualidad mariana, entre los que destacan El Secreto de María y el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Murió en Saint Laurent-sur-Sévre, diócesis de Luçon, el 28 de abril de 1716.

ORACIÓN
Oh Dios, sabiduría eterna, que hiciste al presbítero san Luis María insigne testigo y maestro de la total consagración a Cristo, tu Hijo, por mano de su Madre, la bienaventurada Virgen María; concédenos que, siguiendo su mismo camino espiritual, podamos extender tu reino en el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

VIERNES, 29


Santa Catalina de Siena,
Virgen y doctora de la Iglesia
Nació en Siena (Italia) el año 1347. En la adolescencia hizo voto de castidad y rehusó contraer el matrimonio que le proponían sus padres. El año 1363 vistió el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo, y a partir de entonces se esforzó en conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, y en asemejarse a Cristo crucificado. Supo conjugar su intensa vida contemplativa con su incesante actividad al servicio de la Iglesia. Movida por su gran amor a Dios y al prójimo, promovió la paz y la concordia entre las ciudades y defendió con valentía los derechos y la libertad del Romano Pontífice, favoreciendo también la renovación de la vida religiosa, la de los dominicos en particular. Luchó con energía y sin descanso por el retorno del papa, de Aviñón a Roma, y por la unidad de la Iglesia ante el Cisma. Fue una mujer de alta vida mística, autora de importantes obras de espiritualidad. Murió en Roma el 29 de abril de 1380. Juan Pablo II la nombró en 1999 copatrona de Europa.
 ORACIÓN
Señor Dios, que hiciste a santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SÁBADO, 30


SAN PÍO V
Papa de 1566 a 1572
Nació en Bosco Marengo (Alessandria, Italia) el año 1504. Ingresó en la Orden de Predicadores siendo muy joven; se doctoró y recibió la ordenación sacerdotal en Bolonia el año 1528. Durante dieciséis años fue profesor de teología y ejerció diversos cargos en la provincia dominica lombarda. Consagrado obispo y elevado al cardenalato, fue finalmente elegido papa el año 1566. Intensificó su austeridad y vida de oración. Rehusó toda muestra de nepotismo. Continuó con gran decisión la reforma comenzada por el Concilio de Trento, cuyos decretos trató de aplicar, reformó las costumbres, intensificó la catequesis, organizó los seminarios y favoreció los estudios, promovió la propagación de la fe, renovó la liturgia y publicó el Catecismo Romano y el Misal que lleva su nombre, que ha estado vigente hasta la reforma del Vaticano II. En la liga contra los turcos, se alió con España y Venecia, que lograron la victoria de Lepanto. Murió en Roma el 1 de mayo de 1572.
ORACIÓN
Señor, tú que has suscitado providencialmente en la Iglesia al papa san Pío, para proteger la fe y dignificar el culto, concédenos, por su intercesión, participar con fe viva y con amor fecundo en tus santos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

* * *    MES  DE  MAYO   * * *


EL  MES  DE  LAS  FLORES

DOMINGO  1


IV DE PASCUA
JORNADA DEL CLERO NATIVO
Campaña Misionera “PRIMAVERA DE LA IGLESIA”

San José, obrero
El uno de mayo, fiesta del trabajo, conmemoramos a san José, el esposo de la Virgen María, el artesano de Nazaret, bajo cuya tutela vivió y se inició en el trabajo y en el mundo social Jesús, llamado por sus conciudadanos «el hijo del carpintero». La fiesta la estableció Pío XII en 1955 y quiere ser una catequesis sobre el significado del trabajo humano a la luz de la fe. San José, hombre sencillo de pueblo, nos da el ejemplo de una vida honesta y laboriosa, ganándose el pan con el sudor de su frente, para él y para los a él confiados, por los servicios prestados a su prójimo. José ennobleció el trabajo, que ejerció sostenido y alentado por la convivencia con Jesús y María.

ORACIÓN
Dios todopoderoso, creador del universo, que has impuesto la ley del trabajo a todos los hombres, concédenos que, siguiendo el ejemplo de san José, y bajo su protección, realicemos las obras que nos encomiendas y consigamos los premios que nos prometes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Confeccionado por Franja y Alen-Perkins

Réplica de la Carabela La Pinta en el Puerto de Baiona