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martes, 23 de julio de 2013

Reflexión ante un pensamiento de Cicerón

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona


Reflexión ante un pensamiento de Cicerón

"Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos: matar, robar, adulterar, etcétera". 

Marco Tulio Cicerón

Esto lo decía Cicerón, aquel antiguo padre de la patria de Roma en la antigüedad, en la Roma pagana, en la Roma del Derecho Romano, cuando había normas y principios  traducidos en unas leyes, que no se podían tocar, porque había principios claros, que no se podían ultrapasar, porque eran patrimonio del Derecho Romano, y no estaban al arbitrio de los senadores de turno del pueblo romano, sus legisladores.  Eran leyes intocables, porque eran las leyes que buscaban el bien común, no el bien de unos cuantos. Incluso protegían y buscaban el bien de los esclavos. Podían darles la libertad y así lo hicieron a millares, en especial cuando llegó el cristianismo.

Ahora en los tiempos de lo políticamente correcto, pueden unos legisladores hacer ellos el bien el mal, a gusto del ideario del partido turno, aunque se carguen el sentido común, el menos común de los sentidos.

Se confirma lo dicho con algunos ejemplos:
 Matrimonio: 
El sentido común en toda la historia del mundo, el matrimonio, ha sido entre  un hombre con una mujer, que es quien hace la familia, porque en ella y con ella continuará la vida. Lo cual quiere decir que la Iglesia no  inventó el matrimonio. Hace miles de años, desde que el hombre se juntó en grupos o en clanes más civilizados, existe el matrimonio de un hombre con una mujer. Así se multiplicó la especie y fue la base de la sociedad. Nadie puede negarlo, a no ser que sea un individuo en una sociedad corrompida. (No digo corrupta, porque tiene otra acepción. Los hombres corrompidos son los hombres corruptos.). 

Los políticos de turno de hoy, que desprecian el derecho y los principios antes intocables, porque estaba en juego el bien común,  han conseguido por la ley que, lo que era antes una aberración de la naturaleza, el unir dos hombres o dos mujeres, le han dado ahora carta de "políticamente correcto" -matrimonio u homomonio- y ahora ya es una realidad.  
Por lo cual, el que antes sería un "corruptor de menores", por enseñar esa podredumbre moral en la escuela o a un menor,.... ahora merezca una medalla. Y… pobre del que rechiste o se oponga!   ¡Viva el homomomio!!!  Si al menos lo llamasen así!

Vamos a tener los sacerdotes muchas dificultades y amenazas -ya están ahí- por predicar el evangelio y la moral cristiana,  y por lo tanto  los pecados graves contra natura. 

Derecho a la vida: 
En el Derecho romano, el nasciturus era objeto de derechos. Ahora, lo  políticamente correcto depende de la nueva ley, que da a la madre o al médico, por culpa de la ley del legislador de turno, el poder matar al nasciturus, como si tuviese menos categoría que las focas o las crías de cualquier animal.
Los médicos, que juraban curar y poner todo el saber al servicio y  cuidado de la vida humana, ahora pueden matar, aunque hayan hecho el juramento hipocrático, de sanar siempre.
(Entre otras cláusulas el juramento decía: Juro…por...que...
-Consagraré mi vida al servicio de la humanidad.
-Guardaré a mis maestros el debido respeto y gratitud.
-Practicaré mi profesión con conciencia y dignidad.
-La salud de mis pacientes será el objetivo prioritario de mi trabajo.
-No permitiré que prejuicios de religión, nacionalidad, raza, partido político o nivel social se interpongan entre mi deber y mi conciencia.
-No prestaré colaboración alguna a los poderes políticos que pretendan degradar la relación médico-enfermo restringiendo la libertad de elección, prescripción y objeción de conciencia.
-Guardaré el máximo respeto a la vida y dignidad humanas. No practicaré, colaboraré, ni participaré en acto o maniobra alguna que atente a los dictados de mi conciencia.) Del juramento hipocrático.

Y  como una gran paradoja, el seno materno se ha convertido en el lugar de más riesgo para la vida del hombre. Más que cualquier enfermedad o catástrofe. No lo digo yo. Lo dicen todas las estadísticas.

Pobre Cicerón si levantase la cabeza y viese el llamado progreso del hombre sin ley natural y sin tener otros deseos más grandes  que satisfacer la bragueta  sin límites de ninguna clase… para lo cual, no se necesitaba  ley de  ninguna  clase, ni para enriquecerse a costa del prójimo... ¿Quién se lo impedía?

Lo malo, lo más triste, es, que los más de los jóvenes de hoy, al ver las leyes actuales, que han socavado todos los cimientos del derecho en nuestra sociedad, no encuentran  ya razón para cumplir sus leyes y defenderse con ellas.

Si se admite otra clase de matrimonio, distinto del que acataron o vivieron sus padres, ahora lo desprecian y se juntan, para vivir una vida de juego de matrimonio, porque las leyes de ahora, si se casan como sus padres, ya no le dan todos los parabienes, ni tiene valor como refuerzo, porque ya no se protege especialmente  a la familia, que perdió categoría. En esa situación de compromiso ante la sociedad y la conciencia, en una sociedad de principios y valores eternos, el matrimonio ya perdió su valor, aunque siga valorándose a la familia en gran manera, aunque esté en precario. 
Aunque intentan suprimir la palabra padre o madre en el derecho actual, y se dice ahora, progenitor A. y progenitor B. por culpa del Homomonio o chulinomio, como dría D. Jose Carlos Areán,  diremos siempre, mi padre y mi madre. Decía D. José Carlos Areán, que un niño terminaría respondiendo al ¿Cómo se llama tu mamá? "Mi mamá se llama Ramon"

Recomiendo este enlace: 

Casarse ante la Iglesia o por lo civil hoy es un atraso, no es importante, "No me dice nada", porque siempre estarán protegidos por las nuevas leyes. 
Así no hay papeleos ni compromisos, si me separo. Ya se ven imposibles de dar una palabra para toda la vida.  Es una falacia el "casarse hasta que la muerte los separe".
El "todo vale" se ha hecho realidad. El nuevo estado lo admite todo. 
¿Quién impedirá a un padre con su hija, o a un hermano con una hermana, si ellos así lo quisieren?
Aborto
Ahora, si tienen un despiste y la compañera de turno concibe, tienen todas las leyes que les permiten matar al intruso, si no les gusta en ese momento o no hay cabida la casa, porque probablemente ya tienen la mascota. ¿Os dais cuenta de la gran cantidad de perros y perritas y perrazos, que inundan las calles de nuestras ciudades y pueblos, para llenar los corazones vacíos de muchas parejas, que ya han renunciado a la maravilla de la maternidad y paternidad, o también para descarga de la afectividad de los niños solos, que no tienen hermanitos y que les traen el perrito como sucedáneo para  el mismo fin? Y eso sin duda, a costa de la vida de los intrusos.

Un médico abortista en su clínica, se prestará por dinero a facilitarles la muerte del nasciturus, al  que había que cuidar desde la concepción, porque ya es un ser humano.  ¿O no? 

Si no tienen dinero...el Papá Estado se lo proporcionará.

Pregúntaselo al Sr. Gallardón  y a los que nos hicieron una promesa... y ya van más de 200.000 "intrusos" muertos desde que llegaron. ¿Eran seres humanos o unos gatitos, los abortados?

Paradoja de las leyes, que protegen a quienes no la cumplen, y que permiten todas las situaciones posibles en este cambalache.

Si se desprende un ladrillo de un edificio y se rompe... es una tragedia. Si se cae un hombre de un andamio y se mata, no hay problema, porque fue un accidente
Hay más hombres de repuesto que desean trabajar, y así habrá uno menos en el paro.

Ante todo esto y mucho más que nos callamos, lo que tenemos que hacer será: Seguir defendiendo la vida, la familia, la sociedad, pero con leyes justas que defiendan el bien común. Y todo por encima de las ideologías o religiones.
El derecho Natural y la Declaración de los derechos del hombre, pueden ayudarnos, aunque los cristianos no podamos renunciar al valor de los principios evangélicos, que  harán, sin dudar, las leyes más justas.

La fe en la transcendencia, de que el hombre está de paso en esta vida, de que viene al mundo para ganarse la otra, puede hacer que las leyes reciban el toque de la humanidad redimida, que ayude a la convivencia humana de una manera más justa, con más paz, con más progreso, con más bienestar y con más felicidad que la actual, porque será mucho más compartida. Será consecuencia del mucho amor en nuestro corazón abierto a la cultura de la vida. ¿Por qué no lo intentamos?

¿Acaso no está ya demostrado, de que el hombre sin Dios, camina como a cuatro patas?

Francisco Javier Olivares.

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