martes, 9 de junio de 2015

CORAZÓN DE JESÚS. TRIDUO. DÍAS 10, 11 Y 12

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

Primer día del Triduo, Día 10

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos,
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 Amén.


Acto de contrición 
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por...

¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en este TRIDUO, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.


Oración del primer día:
 Corregir y desterrar la sequedad
 y tibieza de nuestros corazones

¡Oh Corazón sacratísimo y melifluo de Jesús, que, con ferventísimos deseos y ardentísimo amor, deseáis corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros corazones! Inflamad y consumid las maldades e imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro amor. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amantísimo Corazón!, y la que os pido en este Triduo, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma.

Tres Padrenuestros, tres Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

Oraciones finales

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

Hacer aquí la petición que se desea obtener 
en este Triduo.

¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.



Segundo día del Triduo. Día 11

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos,
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 Amén.

Resultado de imagen de Sagrado Corazón de Jesús

Acto de contrición 
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por...

¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en este TRIDUO, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.


Oración del  Dia segundo del triduo.

Aspirar a formar mi corazón a vuestra semejanza

¡Oh Corazón purísimo de Jesús, espejo cristalino en quien resplandece toda la perfección! Concededme que yo pueda contemplaros perfectamente, para que aspire a formar mi corazón a vuestra semejanza, en la oración, en la acción y en todos mis pensamientos, palabras y obras. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amante Corazón!, y la que os pido en este Triduo, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

Oraciones finales

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

Hacer aquí la petición que se desea obtener 
en este Triduo.

¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.


Tercer día del Triduo, Día 12

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos,
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 Amén.


Acto de contrición 

¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por...

¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en este TRIDUO, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.


Oración del Tercer día: 

Ablandar nuestra dureza y hacer más patente el amor

¡Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, que para ablandar nuestra dureza y hacer más patente el amor con que padecisteis tantos dolores y penas para salvarnos, los quisisteis representar en la cruz, corona de espinas y herida de la lanza, con que os manifestasteis paciente y amante al mismo tiempo! Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, correspondiendo agradecido a vuestro amor, y la que os pido en este Triduo, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma. Amén.

Tres Padre Nuestro, tres Ave María, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

Oraciones finales

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

Hacer aquí la petición que se desea obtener 
en este Triduo.

¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima. Amén.





domingo, 7 de junio de 2015

Visitó al Santísimo cada día de su vida, Arzobispo Fulton Sheen

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

Una buena historia para el día de 
CORPUS CHRISTI

Visitó al Santísimo cada día de su vida
 gracias a una niña que murió por la Eucaristía
Por Abel Camasca

Arzobispo Fulton Sheen / Crédito de imagen: Wikipedia (Dominio público)
Arzobispo Fulton Sheen / 
Crédito de imagen: Wikipedia (Dominio público)
       
REDACCIÓN CENTRAL, 04 Jun. 15 / 05:38 pm (ACI).- El Siervo de Dios Arzobispo Fulton Sheen, a quien se le atribuye un posible milagro, contó meses antes de morir en 1979 que su mayor inspiración fue una niña china de once años que murió por la Eucaristía.

El Arzobispo Sheen relató en una entrevista que cuando los comunistas se apoderaron de China a mediados del siglo XX, apresaron a un sacerdote en su propia rectoría cerca de la Iglesia. Desde la ventana el presbítero pudo ver cómo los comunistas entraron a profanar el templo.

Estos tomaron el copón del sagrario y lo tiraron al suelo, quedando esparcidas 32 Hostias consagradas. En la parte de atrás de la iglesia había una niñita que rezaba y que vio todo lo sucedido.

Por la noche la pequeña regresó y, evadiendo la guardia apostada en la rectoría, entró al templo e hizo una hora santa de oración como reparación al acto sacrílego. Luego la pequeña se arrodilló y con su lengua comulgó una de las Sagradas Hostias. Cabe recordar que en ese entonces los laicos no podían tocar la Eucaristía con sus manos.

La niña regresó cada noche y después de su hora santa, recibía a Jesús Sacramentado en su lengua. En el día 32, tras consumir la última Hostia, accidentalmente hizo un ruido que despertó al guardia, quien corrió detrás de la pequeña, la atrapó y la golpeó hasta matarla con la culata del rifle.

El sacerdote apresado presenció sumamente abatido este acto de martirio heroico. Posteriormente, cuando el Arzobispo Sheen escuchó el relato prometió que haría una hora santa diaria ante Jesús Sacramentado por el resto de su vida.

La pequeña le enseñó al Prelado el valor y celo que se debe tener por el Santísimo Sacramento y cómo la fe puede vencer el miedo porque el verdadero amor a la Eucaristía debe trascender la propia vida.

Sobre el Siervo de Dios Arzobispo Sheen

El Arzobispo Sheen nació el 8 de mayo de 1895 en Estados Unidos. Fue ordenado sacerdote en 1919 y más adelante se convirtió en una popular personalidad de la radio, en la década de 1930.

El Arzobispo fue anfitrión del programa radial “Hora Católica y del programa televisivo “La Vida vale la pena vivirla”, ganador del Emmy, y llegó a una audiencia de millones durante su carrera en los medios de comunicación.

El Siervo de Dios Fulton Sheen fue autor de muchos libros y dirigió la Sociedad para la Propagación de la Fe en Estados Unidos.

El Arzobispo dedicó el dinero obtenido con sus libros a las misiones en el extranjero. Su trabajo ha ayudado a crear nueve mil clínicas, diez mil orfanatos y mil doscientas escuelas. Las instituciones a las que ayudaron sus donaciones ahora educan a 80 mil seminaristas y nueve mil religiosas.

El Siervo de Dios continuó siendo una figura líder del catolicismo en Estados Unidos hasta su muerte, en 1979, a la edad de 84 años.

Mons. Jenky abrió la causa de canonización del Arzobispo Sheen en 2002. En el 2012 el Papa Benedicto XVI reconoció que Fulton Sheen tenía virtudes heroicas y en marzo de 2014 un panel médico del Vaticano certificó que el milagro atribuido a su intercesión no podía ser explicado por la ciencia.

Este milagro consiste en la curación de James Fulton Engstrom, un niño nacido aparentemente muerto en septiembre de 2010, hijo de Bonnie y Travis Engstrom, en el pueblo de Goodfield, en la zona de Peoria.

El pequeño James no mostró signos de vida cuando los profesionales médicos trataron de revivirlo, por lo que sus padres pidieron al Siervo de Dios que lo cure.

A pesar de que el bebé no presentó pulso durante una hora después de su nacimiento, su corazón comenzó a latir otra vez.

El estudio de este posible milagro también obtuvo el visto de la Comisión de Teólogos en junio de 2014.

Etiquetas: Corpus Christi, Mons. Fulton Sheen

jueves, 4 de junio de 2015

SANTOS, DEL 8 DE AL 14 DE JUNIO 2015

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

SANTOS, DEL 8 DE AL 14 DE JUNIO  2015
► Décima Semana del Tiempo  Ordinario ◄

LUNES, 8


San Santiago Berthieu, presbítero y mártir

Nació en Monlogis (Francia), diócesis de Saint-Flour, el año 1838. Después de estudiar en el seminario diocesano, se ordenó de sacerdote en 1864, y estuvo ejerciendo el ministerio parroquial hasta que, en 1873, ingresó en los jesuitas. Dos años después lo enviaron como misionero a Madagascar. Ejerció su ministerio en varias misiones y se encontró con las dificultades añadidas provenientes de los problemas políticos. Las guerras franco-malgaches lo obligaron a ir cambiando de campo de apostolado. Durante años hizo una magnífica labor misionera. En la paz y en la guerra anunció con entereza sola y exclusivamente el mensaje de Cristo. En 1894 fue capturado por los insurgentes en Andrainarivo cuando acompañaba a sus cristianos evacuados de los poblados. Lo presionaron repetidas veces para que abandonara su fe, propuesta que él rechazó siempre, y los fetichistas, irritados por su negativa, lo sometieron a una muerte cruel en Ambiatibé (Madagascar), el 8 de junio de 1896, y arrojaron su cadáver el río Manarana. Canonizado el 21-X-2012.
Oración
Dios omnipotente, te pedimos que aprendamos a imitar, con entrega sincera, la fe que animó a san Santiago Berthieu,  quien por su generosidad mereció alcanzar la corona del martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MARTES, 9


San Efrén Siro,
► Diácono y doctor de la Iglesia ◄

Nació en Nísibe, en la Mesopotamia septentrional, hacia el año 306 y recibió una educación cristiana. Tenía pocos años cuando el emperador Constantino promulgó el edicto de Milán. Pero Efrén no gozó la libertad de culto porque su padre, que era sacerdote pagano, no veía con buenos ojos la educación cristiana que le daba su madre, y lo echó de casa. Se ordenó de diácono a los 18 años y, cuando Nísibe cayó bajo el poder persa, se estableció en Edesa (hoy Urfa, en Turquía), de cuya escuela teológica fue iniciador y director. Tanto en su patria como en Edesa puso de manifiesto sus dotes naturales de orador, místico y poeta (son memorables sus himnos y cánticos para las celebraciones litúrgicas que le valieron el título de «cítara del Espíritu Santo»), a la vez que profundo teólogo y conocedor de la Escritura. A pesar de su intensa vida ascética, desplegó una gran actividad como predicador y como autor de importantes obras destinadas a la refutación de los errores de su tiempo. Murió en Edesa el 9 de junio del año 373.
ORACIÓN
Señor, infunde en nuestros corazones el Espíritu Santo que con su inspiración impulsaba a tu diácono san Efrén a cantar con alegría tus misterios y a consagrar su vida a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

MIÉRCOLES, 10


Beato Eduardo Poppe

Nació en Temsche (Bélgica) el año 1890 en el seno de una familia modesta. Estudió en Gante y en Lovaina, y recibió la ordenación sacerdotal en 1916. En el seminario asimiló la doctrina mariana de san Luis M. Griñón de Monfort, y empezó a ser apóstol y catequista de la devoción a la Virgen y a la Eucaristía. En la pastoral parroquial difundió la práctica de la comunión frecuente, dio vida a diferentes obras de apostolado y escribió algunos libros. Instituyó la «Liga de la comunión frecuente» entre los niños y las trabajadoras. Para los niños de la «Cruzada eucarística Pío X» publicó un semanario. Cuando la enfermedad lo inmovilizó, escribió sus obras más notables: «Dirección espiritual de los niños» (1920), «Salvemos a los obreros» (1923), «Apostolado eucarístico» (1923). Murió en Moerzeke-lez-Termonde, cerca de Gante (Bélgica), el 10 de junio de 1924, a la edad de 34 años. Lo beatificó Juan Pablo II en 1999.
ORACIÓN
Dios nuestro, que has puesto a los santos como ejemplo y ayuda para facilitar a los débiles el camino de la salvación, al celebrar la fiesta del beato Eduardo Poppe, concédenos bondadosamente que, siguiendo sus pasos, caminemos hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

JUEVES, 11


San Bernabé

Nació en Chipre, y fue uno de los primeros fieles de Jerusalén. «Hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe», gozó de la confianza de los apóstoles, que lo enviaron a Antioquía de Siria para informarse de la marcha de aquella comunidad cristiana, integrada sobre todo por fieles no judíos, procedentes de la gentilidad. De allí partió para Tarso en busca de Saulo, y en cuanto lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Bernabé y Saulo fueron enviados a Jerusalén, para llevar ayuda a aquella iglesia. Al regreso, Bernabé acompañó a Saulo en su primer viaje apostólico por Chipre y Asia Menor. Después estuvieron los dos en el Concilio de Jerusalén, donde explicaron su modo de proceder entre los gentiles. Luego Bernabé volvió a su patria, donde predicó el Evangelio, y allí murió.
ORACIÓN
Señor, tú mandaste que san Bernabé, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, fuera designado para llevar a las naciones tu mensaje de salvación; concédenos, te rogamos, que el Evangelio de Cristo, que él anunció con tanta firmeza, sea siempre proclamado en la Iglesia con fidelidad, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

VIERNES, 12


Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

El viernes después de Pentecostés la Iglesia celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Es una fiesta de origen relativamente reciente y se debe a la petición que le hizo Jesús mismo en una de sus apariciones a Santa Margarita María de Alacoque para que extendiera la devoción a su Sagrado Corazón
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.
«Esta fiesta recuerda el misterio del amor que Dios siente por los hombres de todo tiempo,  recordando el mensaje central que dejó Cristo al aparecerse a una religiosa francesa de la Visitación, Santa Margaría María Alacoque (1647-1690).
S.S. Juan Pablo II estableció que en esta solemnidad se celebre en la Iglesia la Jornada mundial por la santificación de los sacerdotes.
La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús recuerda el misterio del amor de Dios por cada hombre y mujer. -Juan Pablo II. 10, Junio, 2004.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, al celebrar la solemnidad del Corazón de tu Hijo unigénito, recordamos los beneficios de su amor para con nosotros, concédenos recibir de esta fuente divina unja inagotable abundancia de gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

SÁBADO, 13


El Inmaculado Corazón de María

Después de su entrada a los cielos, el Corazón de María sigue ejerciendo a favor nuestro su amorosa intercesión. El amor de su corazón se dirige primero a Dios y a su Hijo Jesús, pero se extiende también con solicitud maternal sobre todo el género humano que Jesús le confió al morir; y así la veneramos por la santidad de su Inmaculado Corazón y le solicitamos su ayuda maternal en nuestro camino hacia su Hijo. Veneramos el corazón que guarda todas las cosas de Dios y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro camino a su Hijo. Veneramos el Corazón que guarda todas las cosas de Dios y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón. Ya san Juan Eudes, en el siglo XVII, había difundido esta devoción. En 1942, en plena II Guerra Mundial, el papa Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María. El papa Juan Pablo II declaró que la conmemoración del Inmaculado Corazón de María será de naturaleza “obligatoria” y no “opcional”. Es decir, por primera vez en la Iglesia, la liturgia para esta celebración debe realizarse en todo el mundo católico
ORACIÓN
Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones.
Quiero ser como tú quieres que sea, hacer lo que tú quieres que haga. No temo, pues siempre estás conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, con todo mi corazón y sobre todas las cosas. Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo. Amén.

* * *   EL  MISMO  DÍA   * * *


San Antonio de Padua

Nació en Lisboa a finales del siglo XII. Muy joven ingresó en los Canónigos Regulares de San Agustín en Lisboa y después pidió el traslado a Coimbra. Aquí conoció a los franciscanos que se dirigían a Marruecos, cuyas reliquias contempló después de su martirio. Ansioso de propagar la fe entre los Musulmanes y de sufrir él mismo el martirio, se pasó a la Orden de Hermanos Menores. No logró su intento de dar la vida por Cristo: cayó enfermo en Marruecos, y la nave en que regresaba a su patria fue a parar a Sicilia. Estaba destinado a desplegar su apostolado en regiones del mediodía de Francia y en Italia, infestadas por la herejía, y a ello se dedicó, tras un período de vida eremítica, cuando la Providencia quiso poner de manifiesto los talentos de que le había dotado. Fue el primer profesor de teología de la Orden. Escribió sermones llenos de ciencia, elegancia y unción. Murió en Padua el 13 de junio de 1231. Tras su muerte, el Señor multiplicó los milagros debidos a su intercesión. Lo canonizó Gregorio IX en 1232 y Pío XII lo proclamó doctor de la Iglesia en 1946.
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, tú que has dado a tu pueblo en la persona de san Antonio de Padua un predicador insigne y un intercesor poderoso, concédenos seguir fielmente los principios de la vida cristiana, para que merezcamos tenerte como protector en todas las adversidades. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DOMINGO, 14
XI DEL TIEMPO ORDINARIO


SAN ELISEO

Profeta del Antiguo Testamento, que vivió en los siglos VIII y IX antes de Cristo en Samaria o Sebaste (Palestina). Su nombre significa «Dios es mi salvación». Siguiendo la llamada divina cuando estaba detrás del arado y los bueyes, se unió al profeta Elías al que siguió y sirvió, y de quien recibió su manto y su espíritu cuando Elías fue arrebatado en el carro de fuego. Fue un verdadero hombre de Dios, dedicado a la causa de la religión, que combatió con firmeza el culto a Baal y de los ídolos. Tomó parte activa en los acontecimientos políticos de su pueblo. No nos dejó profecías escritas, pero con sus numerosos milagros, también a favor de los extranjeros, anunció la futura salvación que había de llegar a todos los hombres. La Biblia recuerda una larga serie de los prodigios realizados por Eliseo: extendiendo el manto de Elías dividió las aguas del Jordán, volvió potable el agua de Jericó, devolvió a la vida al hijo de la sunamita que lo hospedaba, multiplicó los panes para un centenar de hambrientos, etc. Murió hacia el año 790 antes de Cristo.
ORACIÓN
Dios nuestro, sólo tú eres santo y nadie puede ser bueno fuera de ti, por la intercesión de san Eliseo, danos la gracia de vivir de tal manera que nunca nos veamos privados de tu gloria.
Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén

Confeccionado por Franja y Állen-Perkins

miércoles, 3 de junio de 2015

Carta del Prelado del Opus Dei, junio 2015

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona


Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Recibo vuestras cartas, en las que me contáis tantas "cosas estupendas"; también me habláis de las romerías, a las que me uno cada día; y, al leer los detalles concretos, os acompaño a visitar a la Madre de Dios y Madre nuestra.

Con inmensa alegría y gratitud a Dios y a la Santísima Virgen, se ha celebrado en los cinco continentes, por vez primera, la conmemoración litúrgica del beato Álvaro del Portillo. Y dentro de pocas semanas nos reuniremos con muchísimas personas en el mundo entero por la fiesta de san Josemaría. Han transcurrido cuarenta años desde aquel 26 de junio de 1975, cuando nuestro Fundador fue llamado por Dios a gozar de su gloria. ¡Cuántos bienes nos ha alcanzado, desde entonces! Además, se han cumplido sus palabras: desde el cielo os ayudaré más.
Entre los bienes conseguidos deseo detenerme en una realidad surgida desde el principio en el Opus Dei y que, ahora, cae sobre el alma de cada una y de cada uno: transmitir el ambiente de hogar de esta pequeña familia, muy numerosa en el seno de la Iglesia. Rezar más en el año mariano por la institución familiar, nos invita a considerar algunos de sus rasgos propios, que brillan como reflejo del ambiente de la Santa Casa de Jesús, María y José, pues a esa familia pertenecemos, como afirmaba nuestro amadísimo Padre, al pensar en los Centros de la Obra y en todos los hogares cristianos.

El Señor nos ha escogido para que llevemos el amor de Dios, el gozo de servir, y para que pongamos especial empeño en encontrarle entre las paredes del hogar de cada uno o del sitio de trabajo; allí deberían salir de nuestros corazones muchas acciones de gracias, jornada a jornada. La necesidad de cuidar los detalles materiales, ambientales, de la casa, por amor a Dios y a los demás, componen un auténtico diálogo contemplativo. Al afinar en esos pormenores edificamos la Iglesia, el Opus Dei y el propio hogar.

El caminar terreno de san Josemaría está lleno de su amoroso enseñar que hemos de difundir constantemente el aire santo de la casa de Nazaret. Situémonos en los diversos momentos de la respuesta de nuestro Padre. Dios quiso que aprendiera esas primeras lecciones de vida cristiana, de preocupación por servir con alegría a los demás, en la convivencia con sus padres y hermanos. Fueron los Abuelos [n.b. padres de san Josemaría,  Dolores Albás y José Escrivá] los primeros que le enseñaron el modo cristiano de comportarse, base muy importante para que se desarrolle armónicamente y sin estridencias la personalidad humana y cristiana de los niños, adolescentes y jóvenes.

Al inspirarle Dios el Opus Dei, nuestro Padre atendía todo. Luego, en la primera Residencia de Ferraz, con la ayuda de unos pocos hijos suyos en aquellos primeros lustros, trabajó para crear un gozoso clima de hogar en medio de la más absoluta carencia de medios; y soñaba en la universalidad de la Obra, con el mismo tono familiar que hemos de asentar en todos los sitios.

Más tarde, durante la construcción de la sede central del Opus Dei, con el empuje de don Álvaro, afirmaba que esos muros parecen de piedra y son de amor; porque tan abundante fue la oración, el sacrificio, el trabajo, el interés para acabar bien los edificios, pensando también en las personas que habrían de venir en los años futuros. Su ejemplo y su palabra en este tema fueron la mejor escuela para todos, y de modo especial para las mujeres de la Obra que se ocuparían con el tiempo de la Administración de los Centros.

Nuestro Padre aludía a la gran importancia social de las tareas domésticas, como factor de notable trascendencia para la labor apostólica del Opus Dei. Se nos irían abajo todos los apostolados, si las hijas mías no llevaran la Administración de esa manera científica, con ese sentido sobrenatural, con esa alegría, con ese empeño de artistas, que saben que sirven a Dios, y que Dios las mira encantado, enamorado de ellas[1]. También va nuestra gratitud a la Abuela y a Tía Carmen [n.b. hermana de san Josemaría], pues su colaboración fue decisiva a la hora de ayudar a las primeras mujeres del Opus Dei. De allí, como de una chispa que lo enciende todo, este modo de hacer se contagió a millares y millares de hogares en los cinco continentes.

Me atrevo a afirmar que, en una buena parte, la triste crisis que padece ahora la sociedad hunde sus raíces en el descuido del hogar. Si el padre, la madre, los hijos, se ocuparan con mayor atención de la casa, responsabilizándose con alegría de los diversos quehaceres, se incrementaría la calidad humana; se propagaría la caridad sincera que Cristo ha venido a traernos, y se evitarían muchas causas de conflictos.

En esta colaboración, nadie ha de considerarse dispensado: a todos incumbe este empeño. Los padres de familia, aunque tengan muchas ocupaciones profesionales, se han de responsabilizar también de este aspecto, que tanto sostiene a los suyos. Que no olviden —escribió san Josemaría— que el secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo de todos los días, en el que colabora la familia entera; en el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad; en el aprovechamiento también de todos los adelantos que nos proporciona la civilización, para hacer la casa agradable, la vida más sencilla, la formación más eficaz[2].

Los hijos y las hijas, cuando van creciendo en edad, también han de tomarse en serio su servicio a la casa. De este modo, aprenden a ocuparse de su familia, maduran al compartir sus sacrificios, crecen en el aprecio de sus dones[3]. Por otra parte, la fraternidad en familia resplandece de forma especial cuando vemos la consideración, la paciencia, el afecto con el que se rodea al hermanito o a la hermanita más débil, enfermo o que tiene alguna discapacidad. Los hermanos y las hermanas que hacen esto son muchísimos en todo el mundo, y quizá no apreciamos lo bastante su generosidad[4].

No puedo omitir que doy gracias a Dios por el esmero que mis hijas y mis hijos ponen en el cuidado de los enfermos. De cada uno depende saber transformar en oración los detalles materiales, que ya no son sólo materiales. Estar con Jesús, ver a Jesús en las personas, en los que sufren, ha de convertirse en "lo natural", con continuidad, con un fuerte enlace —como decía nuestro Padre— entre lo sobrenatural y lo natural, en unidad de vida.

No cejemos en el deseo diario de ver en cada Centro, en cada hogar, una prolongación de la casa de Nazaret, apoyo y sustento de miles y de millones de almas; incluso cuando estemos cansados. Quizá puede asaltarnos equivocadamente la idea: siempre lo mismo, Señor... Y no se trata de lo mismo. Es lo de siempre, pero con más amor.

Confiemos al Señor: Jesús, sin ti no podemos ni queremos gastar nuestros días; nada más lejos de nosotros que desentonar de tus treinta años en Nazaret; tampoco de los trabajos de nuestro Padre llevando la Administración de la primera Residencia; nos ha de urgir el afán de atribuir categoría sobrenatural y humana a esa dedicación, a cada una de las tareas que la componen.

El bien que podemos transmitir a las personas, hasta con lo que aparentemente parece indiferente, es muy grande. Primero, porque hora tras hora el Señor se halla muy cercano: va con nosotros y nosotros hemos de ir con Él. Y además no olvidemos que la perfección con que desarrollemos las incumbencias de esos servicios cotidianos, influye en la Iglesia y en la Obra, ahora y en el futuro, por la Comunión de los santos.

Trasladémonos con gozo y con frecuencia a Nazaret, al lugar en el que residieron Jesús, María y José. Entre esas paredes, en las amistades con la gente de aquella aldea, en las conversaciones, un lazo fortísimo unía el cielo y la tierra; el mismo que hemos de crear en donde habitemos o trabajemos. Todo ha de impulsarnos a un diálogo intenso con el Señor, y a colaborar —con cada tarea— a que las demás personas avancen con gozo y paz por las sendas de la existencia ordinaria.
No son pocos los hombres y mujeres que al contemplar el trabajo de la Administración, o la paz que reina habitualmente en los hogares de los fieles de la Obra, piensan, y así lo dicen: aquí está Dios. Nada más real. Mantengamos siempre despierta la conciencia de que Dios cuenta con nuestra responsabilidad renovada, también en los momentos en que estamos un poco secos o hasta agotados. Repitamos entonces: Señor, te ofrezco este cansancio, porque quiero apoyarme más en ti y servir mejor a los demás.

Jesús, María y José sabían aprovechar sus diversas ocupaciones, hasta las más pequeñas, con un amor que aportaba sabor de hogar amable, alegre, a aquellas pobres habitaciones en las que residían; pobres, pero ricas por la intensidad de contenido sobrenatural y humano de los tres. Así hemos de proceder nosotros, con sentido de responsabilidad, y las veinticuatro horas del día, bien desgranadas en la presencia de Dios, acercarán la tierra al cielo y traerán el cielo a la tierra.

No me detengo en recordaros las otras fiestas del mes de junio: el Corpus Christi, el Sagrado Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María... Id preparándolas bien unidos a san Josemaría. Continuemos rezando por el Papa y sus colaboradores; la próxima solemnidad de san Pedro y san Pablo nos ofrece un buen momento para intensificar esta oración. Y caminad bien unidos a mis intenciones; yo —con la ayuda de Dios— marcho a vuestra vera.

Con gran júbilo aludo ahora a los días de la pasada ordenación sacerdotal: fueron jornadas de intensa unidad, y todos los participantes manifestaban unánimemente, con otras palabras: quam bonum et quam iucúndum habitáre fratres in unum![5], es decir, ¡qué estupendo es hacer familia!
Con todo cariño, os bendice
                                                               vuestro Padre
                                                               + Javier
Roma, 1 de junio de 2015.


[1] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 25-V-1974.
[2] San Josemaría, Conversaciones, n. 91.
[3] Papa Francisco, Discurso en la audiencia general, 11-II-2015.
[4] Papa Francisco, Discurso en la audiencia general, 18-II-2015.

Datos gráficos








También te puede interesar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...