sábado, 25 de mayo de 2013

SANTOS DE LA SEMANA DEL 27 DE MAYO AL 2 DE JUNIO DE 2013

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona
BREVES BIOGRAFÍAS DE LOS SANTOS DE LA
SEMANA DEL 27 DE MAYO  AL  2  DE  JUNIO  DE  2013
VIII  Semana  del  Tiempo Ordinario

LUNES, 27
San Agustín de Canterbury
El año 596, cuando Agustín era prior del monasterio benedictino de San Andrés en Roma, fue enviado por el papa san Gregorio Magno, al mando de unos cuarenta monjes, a evangelizar Inglaterra. Desembarcó en Thanet y mandó aviso de su llegada al rey Etelberto de Kent. El rey, que se había casado con Berta, princesa cristiana de la familia real de los francos, les permitió que se acomodaran en Canterbury, capital de su reino, y les dio libertad para predicar. Pronto se convirtió el rey, que se bautizó en junio del 597. La Iglesia se iba consolidando y Agustín marchó a Arlés (Francia) para ser consagrado arzobispo de la nación británica con sede en Canterbury. Con ayuda del rey Etelberto, Agustín y sus monjes convirtieron a muchos a la fe cristiana y fundaron iglesias y monasterios, sobre todo en el reino de Kent; entre los monasterios, el de los santos Pedro y Pablo. Para consolidar lo alcanzado y proseguir la expansión de la Iglesia, Agustín creó los nuevos obispados de Londres y Rochester y nombró los correspondientes obispos. Murió el 26 de mayo del año 604 ó 605.
ORACIÓN
Señor Dios, que por la predicación de tu obispo san Agustín de Canterbury llevaste a los pueblos de Inglaterra la luz del Evangelio, concédenos que el fruto de su trabajo apostólico perdure en tu Iglesia con perenne fecundidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
MARTES, 28
Santa María Ana de Jesús de Paredes
Nació en Quito (Ecuador) el año 1618, en el seno de una familia piadosa y acomodada. Huérfana desde la niñez, consagró a Dios su virginidad y, al no poder entrar en ningún monasterio, emprendió en su casa una vida ascética, dedicada a la oración, el ayuno y otros ejercicios piadosos. A la vez, se entregó con gozo y amor a la ayuda espiritual de sus compatriotas sin distinción de raza ni color: enseñaba el catecismo a los niños, visitaba a enfermos, socorría a pobres, consolaba a las personas atribuladas, atendía las necesidades de los indígenas pobres y de los negros, hubiera querido llevar la fe a los indios. Fue particularmente devota de la Pasión de Cristo. Formada en el espíritu ignaciano, ingresó luego en la Tercera Orden Franciscana. Además, fue lectora asidua de las obras de santa Teresa de Jesús. Murió en Quito el 26 de mayo de 1645. Es patrona del Ecuador.
ORACIÓN:
Señor, Dios de misericordia, que hiciste florecer, junto con la virtud de la pureza, la austeridad de la penitencia, como lirio entre espinas, en santa María Ana de Jesús, que vivió en medio de un mundo corrompido, concédenos, por su intercesión, vernos libres de los vicios de nuestro tiempo y tender a la perfección cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
MIÉRCOLES, 29
Santa Úrsula Ledóchowska.
Nació el año 1865 en Loosdorf (Austria), de familia noble y muy religiosa. Entre sus hermanos, María Teresa, fundadora de las Claverianas, fue beatificada por Pablo VI, y Vladimiro fue superior general de la Compañía de Jesús. En 1883 la familia se trasladó a Polonia. A sus 21 años, entró ella en las Ursulinas de Cracovia. Destacó por su amor al Señor, su talento educativo y su sensibilidad ante las necesidades de los jóvenes en las difíciles circunstancias de su tiempo. Con la bendición de san Pío X, emprendió, en medio de grandes dificultades, su trabajo apostólico en Rusia, Finlandia, Suecia y Dinamarca. Durante su estancia en Escandinavia, trabajó en la promoción del compromiso ecuménico. Con la aprobación de la Santa Sede transformó su convento en la nueva congregación de Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante, centrada en la contemplación del amor salvífico de Cristo y en la labor educativa y de servicio a los indigentes. Murió en Roma el 29 de mayo de 1939. Juan Pablo II la canonizó el año 2003.
ORACIÓN:
Señor, Dios todopoderoso, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, imitando la caridad de Santa Úrsula Ledóchowska, podamos, ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
JUEVES, 30
San Fernando, rey
Fernando III, «el Santo», rey de León y de Castilla, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla, nació el año 1198 en el reino leonés, probablemente cerca de Valparaíso (Zamora). Tradicionalmente se afirma que perteneció a la Tercera Orden franciscana. Fue el rey de la reconquista del sur de España. Su visión política de altas miras es reconocida por los historiadores, y las gentes de toda clase y condición bendijeron su reinado sabio, ecuánime, prudente. En los territorios reconquistados por él, nunca hubo vencedores y vencidos. Con razón es proclamado «señor de la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos». Contrajo dos matrimonios sucesivos, que fueron felices, y de ambos tuvo en conjunto trece hijos. Fue hombre de óptimos sentimientos y limpias costumbres. Además de administrar con sabiduría sus reinos, promovió las artes y las ciencias, y colaboró en la propagación de la fe. Vivió rodeado del respecto y afecto de unos y otros, y su muerte fue llorada por todos. Murió en Sevilla el 30 de mayo de 1252.
ORACIÓN
Oh Dios, que elegiste al rey san Fernando como defensor de tu Iglesia en la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo que te pide tenerlo como protector en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
VIERNES, 31
La Visitación de la Virgen María
Esta fiesta mariana celebra el episodio narrado por el evangelista san Lucas: Lc 1,39-56. En la Anunciación, el ángel dijo a María que su pariente Isabel estaba en el sexto mes de embarazo. Días después, María marchó presurosa de Nazaret a una ciudad de la montaña de Judá, Ain Karem, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando ésta oyó el saludo de María, saltó de gozo el hijo que llevaba en su seno y, llena de Espíritu Santo, dijo a María: «Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. Dichosa tú que has creído». María le respondió con las palabras que conocemos como el Magníficat: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador...». María permaneció con Isabel unos tres meses y luego se volvió a Nazaret.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, tú que inspiraste a la Virgen María, cuando llevaba en su seno a tu Hijo, el deseo de visitar a su prima Isabel, concédenos, te rogamos, que, dóciles al soplo del Espíritu, podamos, con María, cantar tus maravillas durante toda nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
* * *   MES  DE  JUNIO   * * *
( Mes del Sagrado corazón de Jesús )
La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida.
Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.
La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días. Esto significa que debemos vivir este mes demostrándole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.
Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.
Debemos vivir recordándolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).
Debemos, por tanto, piensan si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.
Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.
SÁBADO, 1
SAN JUSTINO
Nació a principios del siglo II en la actual Naplus (Israel) de padres paganos. Se entregó al estudio de los filósofos griegos, sobre todo Platón, y luego se centró en los profetas de Israel, y éste fue el camino que le llevó a la fe cristiana; recibió el bautismo en Éfeso hacia el año 130. Tras su conversión, encontró en la cruz la incomparable sabiduría de Cristo, y puso a disposición de sus discípulos su saber, organizó catecumenados de preparación para el bautismo, así como encuentros con los no cristianos interesados por el Evangelio. Escribió diversas obras en defensa del cristianismo, entre ellas el «Diálogo con Trifón» y dos «Apologías». Fue un evangelizador en los ambientes cultos. Abrió en Roma una escuela de filosofía en la que sostenía discusiones públicas. Acusado de ser cristiano, fue decapitado en Roma durante la persecución de Marco Aurelio, hacia el año 165.
ORACIÓN
Señor, tú que has enseñado a san Justino a encontrar en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Cristo, concédenos, por intercesión de tu mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos firmes en la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
DOMINGO, 2
SOLEMNIDAD DEL CORPUS CRISTI
Esta fiesta se comenzó a celebrar en Lieja en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el Papa Urbano IV en 1264, teniendo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Presencia permanente y substancial más allá de la celebración de la Misa y que es digna de ser adorada en la exposición solemne y en las procesiones con el Santísimo Sacramento que entonces comenzaron a celebrarse y que han llegado a ser verdaderos monumentos de la piedad católica. Ocurre, como en la solemnidad de la Trinidad, que lo que se celebra todos los días tiene una ocasión exclusiva para profundizar en lo que se hace con otros motivos. Este es el día de la eucaristía en sí misma, ocasión para creer y adorar, pero también para conocer mejor la riqueza de este misterio a partir de las oraciones y de los textos bíblicos asignados en los tres ciclos de las lecturas.
 El Espíritu Santo después del dogma de la Trinidad nos recuerda el de la Encarnación, haciéndonos festejar con la Iglesia al Sacramento por excelencia, que, sintetizando la vida toda del Salvador, tributa a Dios gloria infinita, y aplica a las almas, en todos los tiempos, los frutos  extraordinarios de la Redención.  Si Jesucristo en la cruz nos salvó, al instituir la Eucaristía la víspera de su muerte, quiso en ella dejarnos un vivo recuerdo de la Pasión. El altar viene siendo como la prolongación del Calvario, y la misa anuncia la muerte del Señor. Porque en efecto, allí está Jesús como una víctima, pues las palabras de la doble consagración nos dicen que primero se convierte el pan en Cuerpo de Cristo, y luego el vino en Su Sangre, de manera que, ofrece a su Padre, en unión con sus sacerdotes, la sangre vertida y el cuerpo clavado en la Cruz.
La Hostia santa se convierte en «trigo que nutre nuestras almas». Como Cristo al ser hecho Hijo de recibió la vida eterna del Padre, los cristianos participan de Su eterna vida uniéndose a Jesús en el Sacramento, que es el símbolo más sublime, real y concreto de la unidad con la Víctima del Calvario.
 Esta posesión anticipada de la vida divina acá en la tierra por medio de la Eucaristía, es prenda y comienzo de aquella otra de que plenamente disfrutaremos en el Cielo, porque «el Pan mismo de los ángeles, que ahora comemos bajo los sagrados velos, lo conmemoraremos después en el Cielo ya sin velos» (Concilio de Trento).
 Veamos en la Santa Misa el centro de todo culto de la Iglesia a la Eucaristía, y en la Comunión el medio establecido por Jesús mismo, para que con mayor plenitud participemos de ese divino Sacrificio; y así, nuestra devoción al Cuerpo y Sangre del Salvador nos alcanzará los frutos perennes de su Redención.
ORACIÓN
Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. Amén
 Confeccionó  Franja  y  Álen-Perkins
Y como una anécdota 
os pongo un icono de Santa Teresita de jesús:

Santa Teresa del Niño Jesús
Casi ninguno la conocíais 
ORACIÓN A SANTA TERESITA PARA OBTENER UNA GRACIA
¡Oh Santa Teresita del Niño Jesús, modelo de humildad, de confianza y de amor! Desde lo alto de los cielos deshoja sobre nosotros esas rosas que llevas en tus brazos: la rosa de humildad, para que rindamos nuestro orgullo y aceptemos el yugo del Evangelio; la rosa de la confianza, para que nos abandonemos a la Voluntad de Dios y descansemos en su Misericordia; la rosa del amor, para que abriendo nuestras almas sin medida a la gracia, realicemos el único fin para el que Dios nos ha creado a su Imagen: Amarle y hacerle amar Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la tierra, ayúdame en esta necesidad y concédeme del Señor lo que Te pido si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Así sea.

Rezar un Padre Nuestro.

viernes, 24 de mayo de 2013

María Auxiliadora

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona


Acudamos hoy a María Auxiliadora

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona

MARIA AUXILIUM CHRISTIANORUM
ORA PRO NOBIS


ORACIÓN DE SÚPLICA
Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.
Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.
Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.
Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

 
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.
Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.
Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.
Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea


 OFRECIMIENTO
Dios te salve María... Tú que sabes mis congojas, pues todas te las confío, da la paz a los turbados y alivia el corazón mío. Dios te salve María...
Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a Ti en vano, pues eres madre de Dios y auxilio de los cristianos. Dios te salve María...
Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado; animado con esta confianza, me presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas mis súplicas; escúchalas y acógelas benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen María! (Pedir la gracia que se desea y rezar una Salve)




La oración logra milagros.

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona
La oración valiente y humilde del corazón logra milagros, dice el Papa
Celebración en Santa Marta
La oración valiente y humilde, hecha con el corazón entregado a la fe en Dios, logra milagros; dijo el Papa Francisco en la homilía de la Misa que presidió esta mañana en la Casa Santa Marta en donde reside.
El Santo Padre dijo que los cristianos deben rezar entregados, confiando en el Señor y pidiendo con valentía aquel favor que requieren: "una oración valiente, que lucha por llegar a aquel milagro; no aquellas oraciones de circunstancia, ‘Ah, rezaré por ti’: rezo un Padre Nuestro, un Ave María y, después me olvido. No: oración valiente, como aquella de Abraham que luchaba junto al Señor por salvar la ciudad, como aquella de Moisés que tenía las manos en alto y se cansaba, rezando al Señor; como aquella de tantas personas, de tanta gente que tiene fe y con la fe reza, reza".
Francisco dijo que "la oración hace milagros, pero ¡debemos creer! Creo que podemos hacer una bella oración … y decirle hoy, durante toda la jornada: ‘Creo, Señor, ayuda a mi incredulidad’ ... y cuando nos piden rezar por tanta gente que sufre en las guerras, los refugiados, por todos los dramas de la actualidad, rezar al Señor, pero con el corazón: ‘¡Hazlo!’, sino decirle: ‘Creo, Señor. Ayuda a mi incredulidad’ que también está en mi oración. Hagamos esto, hoy".
Sobre el pasaje del Evangelio de hoy, en el que los discípulos no logran sanar a un muchacho y en el que el mismo Jesús debe intervenir lamentando la incredulidad de los presentes; el Papa recordó que el Señor al padre de aquel muchacho que le pide ayuda, responde que "todo es posible para el que cree". El Pontífice observó que a menudo también aquellos que aman a Jesús no arriesgan mucho en su fe y no se confían completamente a Él:
"Pero ¿por qué, esta incredulidad? Creo que es justamente el corazón que no se abre, el corazón cerrado, el corazón que quiere tener todo bajo control".
Es un corazón que "no se abre" y no "deja a Jesús el control de las cosas ", explicó el Papa, y cuando los discípulos le preguntan por qué no han podido curar al joven, el Señor responde que aquel "tipo de demonios no se puede eliminar sino solo con la oración".
"Todos nosotros llevamos un poco de incredulidad, dentro". Es necesaria "una oración fuerte, y esta oración humilde y fuerte hace que Jesús pueda obrar el milagro. La oración para pedir un milagro, para pedir una acción extraordinaria debe ser una oración coral, que nos involucre a todos".
Santuario de Ntra. Sra. de Luján
El Santo Padre narró luego un episodio ocurrido en Argentina: una niña de 7 años se enfermó y los médicos le dieron pocas horas de vita. El papá, un electricista, "hombre de fe", "enloqueció y en aquella locura" tomó un autobús para ir al Santuario Mariano de Luján, distante a unos 70 kilómetros de Buenos Aires.
El señor "llegó ahí pasadas las 9 de la noche, cuando todo estaba cerrado. Y comenzó a rezar a la Virgen, con las manos aferradas a la reja de fierro. Y rezaba, y rezaba, y lloraba, y rezaba … y así, permaneció toda la noche. Pero este hombre luchaba: luchaba con Dios, luchaba junto a Dios por la sanación de su hija".
"Luego, después de las 6 de la mañana, fue al terminal, tomó el bus y llegó a casa, al hospital, a las 9, más o menos. Encontró a su esposa llorando. Se imaginó lo peor. ‘¿Qué ha pasado? ¡No entiendo, no entiendo! ¿Qué ha pasado?’. ‘Han venido los doctores y me han dicho que la fiebre ha pasado, que respira bien, que ¡no tiene nada! La dejarán en reposo por dos días más, pero no entienden ¡qué cosa ha pasado!’. ¡Esto todavía sucede, ¿eh?, los milagros existen!".

miércoles, 22 de mayo de 2013

Principios del Éxito

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona
 Alguno de estos principios no son muy concordes con lo políticamente correcto. Tendrás que modificarlos según tu conciencia iluminada por los principios del Evangelio. Franja. 
Aquí tienes que si los aplicas en tu vida podrás conseguir todo lo que deseas:
los Principios del Éxito 
El Principio del Amor: dice que:  AMA A LOS OTROS COMO A TI MISMO, las demás leyes son derivadas de esta y se aplica a todas nuestras actividades.

El Principio de Causa y Efecto: En el Universo, todo lo que pasa ha sido provocado por una causa o un conjunto de causas. Todo ocurre por una razón.

El Principio de la Mente: Todos los pensamientos pueden materializarse. Somos lo que pensamos.

El Principio de la Equivalencia: Mental dice que para manifestar un deseo lo tenemos que visualizar vívidamente, tener una imagen clarísima de lo que queremos.

El Principio de Correspondencia: dice que como es arriba es abajo y como es adentro es afuera. De acuerdo sea tu vida y a las cosas que te sucedan así eres por dentro realmente.

El Principio de la Creencia: Todas nuestras verdaderas creencias incluso miedos se transforman en nuestra realidad. Nos ocurre aquello que creemos.

El Principio de los Valores: Los valores y creencias de una persona se reflejan en sus acciones.

El Principio de la Motivación: Todo lo que hacemos está motivado por nuestros deseos, necesidades e instintos. (Por consiguiente hay que orientarlos en la buena dirección. Te arrepentirás del resultado muchas veces, si no lo haces). Añadió Franja

El Principio del Subconsciente: el subconsciente  nos alerta sobre las cosas que nos rodean de acuerdo a nuestras creencias y temores.

El Principio de la Expectación: dice que lo que esperamos que suceda con absoluta confianza, llega a materializarse.

El Principio de la Concentración: Aquello que lo que enfocamos nuestra atención con más frecuencia pasa a formar parte de nuestra vida interior.

El Principio del Hábito: Las cosas que hacemos automáticamente forman parte de hábitos y aquellos que nos alejan de nuestros objetivos deben ser eliminados.

El Principio de Atracción: Somos como imanes que atraemos, la gente circunstancias, acontecimientos y cosas que armonizan con nuestros pensamientos dominantes.

El Principio de Elección: Somos libres de elegir nuestros pensamientos por consiguiente de experimentar lo que elijamos en nuestra vida.

El Principio de Optimismo: Una actitud positiva facilita el éxito y la felicidad. Te mantiene en sintonía con la parte positiva con del Universo.

El Principio del Cambio: Todo está en constante movimiento y el movimiento es vida. Lo estático o estancado es equivalente a la muerte. Así que es importante dejarse llevar por la vida y aprovechar los cambio es en vez de ser víctima de ellos.

El Principio de Responsabilidad:Somos totalmente responsables de todo lo que tenemos en la vida, lo que recibimos y todo lo que alcanzamos.

El Principio de Compensación: Todo lo que enviamos o damos lo recibimos multiplicado de vuelta. Siempre seremos “compensados” por todo lo que demos.

El Principio de Servicio: Todo lo que recibamos está en directa proporción a lo que damos y a los servicios que demos. Servir es la clave.

La Ley de mayor Compensación:Siempre debemos dar más de lo queremos recibir o más bien, si es posible, desinteresadamente. Es decir dar antes de recibir.

El Principio de la Creatividad: Todo adelanto en nuestra evolución parte de una idea. Toda idea que tengamos que creamos que es posible podemos manifestarla materialmente.

La Ley de la Flexibilidad: Es más fácil lograr nuestra metas cuando somos flexibles en el modo de conseguirlas. El ser inflexible nos puede hacer perder buenas oportunidades.

La ley de la Persistencia: La habilidad para mantenerse en el objetivo a pesar de las caídas y las decepciones afirma el carácter y es una condición esencial del éxito.

ENTRAD


lunes, 20 de mayo de 2013

Primaveral mensaje del Papa

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona
En un artículo de nuestro blog, comentaba. 
Como decíamos..."a toro pasado", todos sabíamos y  buscamos tener   la quiniela con el acierto. Todos queremos haber acertado...Pero esta vez, los vaticanistas del c. como diría  mi vecino, se quedaron como los mochuelos, al menos con cara de mochuelos.  Pidamos al Espíritu Santo que le ilumine y le haga llevadera la Cruz. Que nosotros le aliviemos con nuestra oración, porque hace poco más de dos meses y ya son bastantes los que le quieren mover el sillón, y eso que cambió el dorado por el blanco liso y sigue con los mismos zapatos negros gastados, sin muceta ni estolón, sin dormir en su regia cama del palacio...¿Que más quieren?
Creo que puede seguir aplicándose a este siguiente de 
Luis Fernando Pérez Bustamante
Creo que el mensaje no fue leído sentado en ese sillón. Solo al pricipio.
Primaveral mensaje del Papa sobre la diversidad en la Iglesia
Desde que Jorge Mario Bergoglio llegó a la Sede Apostólica, sentándose en la Cátedra de San Pedro en Roma, su magisterio está siendo como una bocanada de aire fresco que ha puesto de actualidad determinadas doctrinas que no tenían precisamente buena fama en las últimas décadas de la Iglesia. Por ejemplo, no es que los papas anteriores a él no hablaran de Satanás y su “actuación” en este mundo o que no enseñaran acerca de la necesidad de acercarse a los sacramentos o que no impulsaran algo tan católico como es la adoración eucarística, o su advertencia contra la plaga del pelagianismo, pero en apenas dos meses el papa Francisco ha recalcado todos esos elementos propios de la fe de la Iglesia de una manera bastante acusada.
Con ese sillón le es más fácil el ir a cualquier parte y acercarse más. 
Hoy ha vuelto a dar una magistral lección sobre la diversidad de carismas en la Iglesia, que no atenta contra su unidad sino todo lo contrario. Pero esa diversidad tiene unos límites, o mejor dicho una guía, que el Santo Padre ha apuntado como fundamental. Quiero destacar este párrafo:
Si, por el contrario, nos dejamos guiar por el Espíritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan conflicto, porque Él nos impulsa a vivir la variedad en la comunión de la Iglesia. Caminar juntos en la Iglesia, guiados por los Pastores, que tienen un especial carisma y ministerio, es signo de la acción del Espíritu Santo; la eclesialidad es una característica fundamental para los cristianos, para cada comunidad, para todo movimiento. La Iglesia es quien me trae a Cristo y me lleva a Cristo; los caminos paralelos son peligrosos. Cuando nos aventuramos a ir más allá (proagon) de la doctrina y de la Comunidad eclesial, y no permanecemos en ellas, no estamos unidos al Dios de Jesucristo (cf. 2Jn 9). Así, pues, preguntémonos: ¿Estoy abierto a la armonía del Espíritu Santo, superando todo exclusivismo? ¿Me dejo guiar por Él viviendo en la Iglesia y con la Iglesia?
La cosa es clara. Una diversidad que no es guiada por los pastores y que va más allá de la doctrina y la comunidad eclesial es falsa. Quien anda en rebeldía contra los pastores y la doctrina de la Iglesia no está unido a Dios.
El contexto de las palabras del Papa es claro. Este fin de semana ha recibido a los fieles de los movimientos eclesiales que nacieron, o fueron nutridos, a la luz del Concilio Vaticano II. En ellos encontramos esa diversidad de carismas que la Iglesia tanto ha experimentado a lo largo de su historia, sobre todo en sus órdenes y congregaciones religiosas.
Algunos entienden la diversidad como una puerta abierta para la rebelión contra el Magisterio de la Iglesia. Pero esa diversidad solo nos conduciría hacia el marasmo del protestantismo, que es incapaz de sostener un credo común en doctrinas tan elementales como la del bautismo o la eucaristía.
En otras palabras, quienes buscaban en este Papa vía libre para hacer de su capa un sayo con la fe de la Iglesia, más vale que reconozcan su error. La diversidad es necesaria. El monolitismo no es lo que Dios quiere para su Iglesia. Pero no hay una sola Iglesia si no hay una sola fe. Y no hay fe que valga si no reconocemos que son los pastores quienes tienen el carisma y el ministerio de pastorear el pueblo de Dios.
El papa Francisco ha vuelto a advertir a la Iglesia que no puede estar mirándose al ombligo:
El Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Espíritu Santo es el alma de la misión.
Históricamente sabemos que el protestantismo fue incapaz de desarrollar una actividad misionera en sus primeros siglos de existencia -ahora es distinto- que no consistiera en intentar robar fieles al catolicismo. Las iglesias ortodoxas, ahogadas por el cesaropapismo y un nacionalismo mal entendido, apenas tienen misioneros. Es pues la Iglesia Católica la gran evangelizadora de naciones y continentes enteros.
Cuanto antes nos libremos de los que, desde dentro de la Iglesia, proponen caminos paralelos, antes volveremos a recuperar ese impulso evangelizador que ha caracterizado al catolicismo a lo largo de los siglos. Nuestra fe no sirve para quedarse encerrada en nuestros templos y nuestros corazones. Ha de iluminar al mundo entero. Solo así cumpliremos el mandato de Cristo de hacer discípluos en todas las naciones. Pero ha de ser nuestra fe, la que hemos recibido de nuestros padres, de nuestros antepasados de veinte siglos atrás. No la fe de los heterodoxos, de los que quieren aguar el depósito de la Revelación profanándolo con los errores de un mundo que sigue preso bajo el poder de Satanás.
Luis Fernando Pérez Bustamante
Luis Fernando Pérez Bustamante

sábado, 18 de mayo de 2013

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona
CELEBRAMOS LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS, el domingo siguiente a la SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (PASADA AHORA AL DOMINGO SIGUIENTE DE SU FECHA) Ya no se puede decir ahora, como se decía antes:  que hay tres JUEVES  en el año, que brillan más que el SOL.  JUEVES SANTO, CORPUS CHRISTI Y EL  DÍA DE LA ASCENSIÓN.
Cincuenta días después de Pascua,
PENTECOSTÉS.
Exposición dogmática
Pascua y Pentecostés, con los 50 días intermedios, se consideraban como una sola fiesta continuada a la que llamaban Cincuentenario. Primero se celebraba el triunfo de Cristo; luego su entrada en la gloria, y por fin, en el día 50, el aniversario del nacimiento de la Iglesia. La Resurrección, la Ascensión y Pentecostés pertenecen al misterio pascual. «Pascua ha sido el comienzo de la gracia. Pentecostés su coronación» dice S. Agustín, pues en ella consuma el Espíritu Santo la obra por Cristo realizada. La Ascensión, puesta en el centro del tríptico pascual, sirve de lazo de unión a esas otras dos fiestas. Cristo, por virtud de su Resurrección, nos ha devuelto el derecho a la vida divina, y en Pentecostés nos lo aplica, comunicándonos el «Espíritu vivificador». Mas para eso debe tomar primero posesión del reino que se ha conquistado: «El Espíritu Santo no había sido dado porque Jesús aún no había sido glorificado».
Hermosura del El Greco
Y en efecto, la Ascensión del Salvador es el reconocimiento oficial de sus títulos de victoria, y constituye para su humanidad como la coronación de toda su obra redentora, y para la Iglesia el principio de su existencia y de su santidad. «La Ascensión, escribe Dom Guéranger, es el intermedio entre Pascua y Pentecostés. Por una parte consuma la Pascua, colocando al hombre-Dios vencedor de la muerte y jefe de sus fieles a la diestra del Padre; y por otra, determina la misión del Espíritu Santo a la tierra». «Nuestro hermoso misterio de la Ascensión es como el deslinde de los dos reinos divinos acá abajo; del reino visible del Hijo de Dios y del reino visible del Espíritu Santo».

Jesús dijo a sus Apóstoles: «Si Yo no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros; mas si me voy, Yo os le enviaré». El Verbo encarnado ha concluido ya su misión entre los hombres, y ahora va a inaugurar la suya el Espíritu Santo; porque Dios Padre no nos ha enviado solamente a su Hijo encarnado para reducirnos a su amistad, sino que también ha enviado al Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, y que apareció en este mundo bajo los signos visibles de lenguas de fuego y de un impetuoso viento. Vino al mundo para obrar nuestra santificación. «El Padre, dice S. Atanasio, lo hace todo por el Verbo en el Espíritu Santo»; y por eso, cuando el poder de Dios Padre se nos manifestó en la creación del mundo, leemos en el Génesis que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas, para prestarlas fecundidad (Bendición de la Pila).

Toda la obra de la salvación, y la santificación de las almas, se opera por la virtud del Espíritu Santo. Él fue asimismo quien habló por boca de los Profetas, y su virtud cubrió con su sombra a la Virgen María, para hacerla Madre de Jesús. Él es, por fin, el que en figura de paloma bajó sobre Cristo al ser bautizado; Él quien le condujo al desierto y le guió en toda su vida de apostolado.
leer más:
:\Documents and Settings\Moises\Escritorio\Pentecostés.htm

Consagración al ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo, divino Espíritu de luz y amor, te consagro mi entendimiento, mi corazón, mi voluntad y todo mi ser, en el tiempo y en la eternidad. Que mi entendimiento este siempre sumiso a tus divinas inspiraciones y enseñanzas de la doctrina de la Iglesia católica que tu guías infaliblemente. Que mi corazón se inflame siempre en amor de Dios y del prójimo. Que mi voluntad este siempre conforme a tu divina voluntad. Que toda mi vida sea fiel imitación de la vida y virtudes de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El, contigo y el Padre sea dado todo honor y gloria por siempre. Dios Espíritu Santo, infinito amor del Padre y del Hijo, por las manos purísimas de María, tu esposa inmaculada, me pongo hoy y todos los días de mi vida sobre tu altar escogido, el Sagrado Corazón de Jesús, como un sacrificio en tu honor, fuego consumidor, con firme resolución ahora más que nunca de oír tu voz y cumplir en todas las cosas tu santísima y adorable voluntad. Amén.


Espero que recéis al Espíritu Santo, porque necesitamos de sus
 DONES, para conseguir sus FRUTOS.

Franja.
Y por si os interesa:

DONES DEL ESPIRITU SANTO
Del Catecismo:
1830. La vida moral de los cristianos está sostenida por los dones del Espíritu Santo.
Estos son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu Santo.
1831. Los siete dones del Espíritu Santo son: Sabiduría, Inteligencia, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.
Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David (cf Is 11, 1-2). Completan y llevan a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con prontitud a las inspiraciones divinas. Tu espíritu bueno me guíe por una tierra llana (Sal 143,10).
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios... Y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo (Rm 8,14.17)
Los dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales infundidos por Dios en las potencias del alma para recibir y secundar con facilidad las mociones del propio Espíritu Santo al modo divino o sobrehumano.
Los dones son infundidos por Dios.
El alma no podría adquirir los dones por sus propias fuerzas ya que transcienden infinitamente
todo el orden puramente natural. Los dones los poseen en algún grado todas las almas en gracia. 
Es incompatible con el pecado mortal. El Espíritu Santo actúa los dones directa e inmediatamente como causa motora y principal, a diferencia de las virtudes infusas que son movidas o actuadas por el mismo hombre como causa motora y principal, aunque siempre bajo la previa moción de una gracia actual. Los dones perfeccionan el acto sobrenatural de las las virtudes infusas.
Por la moción divina de los dones, el Espíritu Santo, inhabitante en el alma, rige y gobierna inmediatamente nuestra vida sobrenatural. Ya no es la razón humana la que manda y gobierna;
es el Espíritu Santo mismo, que actúa como regla, motor y causa principal única de nuestros actos virtuosos,  poniendo en movimiento todo el organismo de nuestra vida sobrenatural hasta llevarlo a su pleno desarrollo.
Número de dones:
 La interpretación unánime de los Padres y la enseñanza de la Iglesia
 enumera siete dones del Espíritu.
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Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar de Dios. según la medida y las vive " Además, el conocimiento sapiencial nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios, a la luz de Dios. Iluminado por este "La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza" Sb 7:7-8. 
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 Inteligencia (Entendimiento):
Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas. S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 16-IV-89 La fe es adhesión a Dios en el claroscuro del misterio; sin embargo es también búsqueda con el deseo de conocer más y mejor la verdad revelada. Ahora bien, este impulso interior nos viene del Espíritu, que juntamente con ella concede precisamente este don especial de inteligencia y casi de intuición de la verdad divina. 
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Consejo: 
Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma. S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 7-V-89
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Fortaleza:
Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza. Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.  S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 14-V-89
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 Ciencia: 
Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador. S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 23-IV-89
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Piedad:
 Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre. Clamar ¡Abba, Padre! Un hábito sobrenatural infundido con la gracia santificante para excitar en la voluntad, por instinto del E.S., un afecto filial hacia Dios considerado como Padre y un sentimiento de fraternidad universal para con todos los hombres en cuanto hermanos e hijos del mismo Padre. S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 28-V-1989.
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Temor de Dios:
Espíritu contrito ante Dios, conscientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad (cfr Jn 15, 4-7).  S.S. Juan Pablo II,  Catequesis sobre el Credo, 11 -VI-1989.


Confeccionado por Franja.

En busca de la fecundidad perdida

Blog Católico de Javier Olivares-Baiona
Un poco largo este artículo, pero vale la pena porque aclara la situación actual de muchas parejas. El P. Fernando Pascual es un experto en el tema. Por eso digo que vale la pena y lo pongo en nuestro blog, para información y formación de los lectores. Franja.
En busca de la fecundidad perdida
Autor: Padre Fernando Pascual, L.C.
Profesor de filosofía y bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum
Fuente: es.catholic.net (con permiso del autor)  
Es cada vez mayor el número de parejas que desean tener un hijo y no lo consiguen, que sufren enormemente a causa de la esterilidad.
¿Por qué no nacen hijos cuando unos esposos lo desean? Porque una serie de cambios de tipo cultural y económico, unidos a enfermedades más o menos serias y a problemas genéticos, han provocado un fuerte aumento en las tasas de esterilidad y de infertilidad.
Según algunos estudios, la esterilidad afectaría a un 15 ó 20% de los matrimonios en distintas partes del mundo. Pocos, sin embargo, se atreven a afrontar las causas profundas de este fenómeno, y menos a ofrecer ideas para solucionarlo.
Entre los factores que llevan a la pérdida de la fecundidad podemos destacar algunos de especial peso. El primero consiste en la escasa educación que se ofrece a los adolescentes y a los jóvenes sobre la belleza de la transmisión de la vida y sobre los comportamientos y situaciones que pueden dañar el buen funcionamiento del sistema reproductivo.
Es cierto que abundan programas de educación sexual, muchos de ellos basados en una información muy parcial y bastante manipulada. Su mensaje, en no pocos casos, se limita a decir a los chicos que disfruten de las experiencias sexuales con un poco de “prudencia”. Una prudencia que consiste en evitar el embarazo y en no contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Este tipo de programas, sin embargo, no ofrecen casi ninguna información sobre el sentido más profundo de la sexualidad humana, sobre su apertura a la vida, sobre las causas que pueden llevar a serios daños o incluso a la pérdida de la propia fecundidad, sobre la responsabilidad que debería acompañar a cada una de nuestras decisiones en este campo.
Resulta, por lo mismo, urgente realizar un fuerte cambio de orientación en muchos de esos programas. Para mejorarlos, habría que ayudar a los jóvenes a apreciar la riqueza de su fecundidad, a reconocer que tal riqueza se puede vivir plenamente y con serenidad sólo desde un amor sincero, desde el respeto a uno mismo y al otro, desde compromisos tan hermosos y tan gratificantes como los que se originan gracias a matrimonios maduros y estables (que existen, aunque algunos piensen que es algo casi utópico).
En relación con lo que acabamos de decir, también es sumamente importante informar a los adolescentes y jóvenes sobre aquellos comportamientos que pueden llevar a una fuerte disminución de la propia fecundidad.
En concreto, el varón puede perder su fecundidad si vive de modo promiscuo y con el peligro de contraer ETS e infecciones en sus órganos sexuales. O si usa pantalones demasiado apretados que llevan a elevar la temperatura de los testículos, lo cual puede dañar la maduración de los espermatozoides. La mujer pone también en peligro su fecundidad si adquiere ETS, si usa algunos métodos anticonceptivos, si llega a cometer uno o varios abortos. Las decisiones de hoy marcan, en no pocas ocasiones, el propio futuro y el de quien será el día del mañana el esposo o la esposa de cada joven.
El segundo factor consiste en el retraso de la edad para iniciar el matrimonio, con lo que es casi segura una menor fecundidad de pareja. Sabemos, en efecto, que la edad óptima (desde el punto de vista biológico) para conseguir un embarazo se sitúa entre los 20 y 24 años. En los años sucesivos, ciertamente, son posibles buenos niveles de fecundidad, pero ésta ha iniciado una parábola descendente. A partir de los 35 años se produce una fuerte disminución de posibilidades para iniciar el embarazo, hasta llegar a la edad (diferente para cada mujer) en la que la incapacidad de concebir es completa.
A pesar de estos datos biológicos, como dijimos, son cada vez más las parejas que retrasan el matrimonio y, dentro del matrimonio, las que posponen el momento de estar disponibles a concebir el primer hijo. En algunos países del así llamado “primer mundo”, millones de mujeres inician la búsqueda del primer embarazo hacia los 35 años, es decir, a una edad en la que la fecundidad inicia un descenso dramático.
Si son afortunadas y consiguen “pronto” el nacimiento del hijo, suelen esperar dos o tres años para volver a probar un segundo embarazo, es decir ya estando cerca de los 40 años, cuando las dificultades son cada vez mayores. No es de extrañar, por lo mismo, que haya países con tasas de fecundidad inferiores a 1,5 hijos por mujer, es decir, países condenadas a un fuerte calo demográfico en los próximos años.
Hay que recordar que también en países menos ricos, por presiones de diverso tipo y por los cambios sociales que se producen en todas partes, se está dando un fuerte descenso del número de hijos y un aumento del problema de la esterilidad.
Afrontar esta situación implicaría un cambio realmente revolucionario en muchos ámbitos sociales. Habría que promover un adelantamiento de la edad matrimonial y de la edad en la que se busque el embarazo. Para ello, se haría necesaria una mayor educación para conocer a fondo lo que es propio de la “ecología humana”.
La biología tiene un lenguaje que los hombres y las mujeres tenemos que descifrar y respetar. Es absurdo trabajar intensamente por conservar la biodiversidad del planeta, y omitir un conocimiento profundo y respetuoso sobre la riqueza del sistema reproductivo humano. Por lo mismo, una buena educación sobre las variaciones de los niveles de fecundidad según la edad y según los comportamientos será un paso importante para permitir el tomar opciones sobre la vida matrimonial respetuosas del lenguaje natural de nuestro cuerpo.
No basta, sin embargo, con conocer nuestra biología y con decidirse por adelantar la edad para contraer el matrimonio. El retraso del día de bodas es debido a una serie de factores que tienen un enorme peso para las parejas. El sistema educativo ocupa a los jóvenes de hoy muchos más años que en el pasado. Luego, resulta bastante difícil conquistar un puesto de trabajo estable y bien remunerado. Conseguir un piso para iniciar una nueva familia cuesta mucho y lleva, no pocas veces, a las parejas a buscar un doble trabajo, a pedir préstamos, a encontrarse con una situación económica llena de dificultades.
Lo anterior hace que casarse y permitir la llegada de un hijo sean vistos como algo “para después”, para cuando la situación sea más holgada y serena. Un después que, según vimos, va contra las leyes de la biología y provoca, en muchas parejas, un fuerte drama cuando se descubre que el hijo deseado no llega según los planes de los esposos.
Los gobiernos y los mismos ciudadanos deberían sentir la necesidad de cambiar esta situación drásticamente, de modo que se eliminen o al menos disminuyan notablemente aquellas presiones que impiden a muchos esposos iniciar la aventura de procrear y acoger a uno o varios hijos.
Los cambios, sin embargo, no deben limitarse sólo al ámbito socioeconómico. Aunque se ofrezcan toda una serie de facilidades para la adquisición del piso o para que los jóvenes puedan integrarse rápidamente en el mundo del trabajo, las tasas de fecundidad pueden mantenerse bajas porque el hijo puede ser visto con miedo, o por otros motivos de tipo cultural.
Al respecto, resulta indicativo encontrar parejas jóvenes con ingresos relativamente bajos que aceptan, con un sano optimismo, la llegada de nuevos hijos desde los primeros años de su vida matrimonial. Estas parejas, tristemente, son vistas por algunos como “irresponsables”, o son estigmatizadas de diversas maneras. En realidad, en muchos casos ofrecen un signo de esperanza en aquellas zonas del planeta donde el “invierno demográfico” amenaza con provocar fuertes crisis sociales. Con su generosidad muestran que la economía no es la última causa para explicar por qué hay esposos que tienen tan pocos hijos.
Muchos jóvenes de hoy serán, si no les ayudamos desde ahora, adultos estériles mañana. Quizá para ese momento buscarán ayuda en las técnicas de reproducción artificial, técnicas que son asequibles sólo a quienes tienen suficiente dinero para afrontar sus elevados costos; técnicas que en la mayoría de las ocasiones son éticamente incorrectas. A pesar de las técnicas, muchos esposos sufrirán al ver que no consiguen el deseado hijo, además de que habrán aceptado algunos métodos de fecundación claramente injustos (como, por ejemplo, cuando se permite la congelación o la destrucción de “embriones sobrantes”).
Lo más eficaz, y lo más ético, será el trabajo preventivo y la promoción de cambios económicos y culturales no fáciles de conquistar. Ir hoy contra las ideas dominantes en esta temática nos permitirá mañana recuperar ese optimismo y esa dicha que tantos millones de hombres y de mujeres han experimentado, experimentan y experimentarán cuando toman entre sus brazos a su hijo recién nacido. Cuando lo ven como un don que supera en mucho las capacidades de los padres, cuando sienten que ese niño llena de luz y de esperanza a un mundo hambriento de amor y de responsabilidad. También en el ámbito rico y magnífico de la procreación humana, donde los padres se convierten en colaboradores de Dios en la transmisión y cuidado de la vida de cada uno de sus hijos.


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